RAMONCÍN 

(Cuando El Diablo Canta)

7/10

Nadie puede negar que Ramón J. Márquez es un personaje tan mediático como polémico. Asegurar que todo el mundo le odia es tan exagerado (y tan mentira) como decir que todo el mundo le quiere. Tan objetivo como que en esta vida todo depende del cristal con que se mire. Como autor (aparte de melómano convencido) les diré que comparto la postura anti piratería llevada a cabo por el cantante durante su “estancia” en la junta directiva de la SGAE. Si usted tiene la oportunidad de hablar del tema con Jose Miguel Sanz “Loquillo, con Eva Amaral o con Adolfo Cabrales “Fito, tres ejemplos muy significativos y actuales, probablemente le dirán lo mismo que yo: a nadie le gusta que se apropien de su trabajo, fruto en este caso de su talento más que reconocido. Párese a pensar; usted mismo que se levanta todas las mañanas para ir a trabajar pondría el grito en el cielo si cualquier desconocido se llevara a final de mes parte del salario ganado con su esfuerzo diario, también más que reconocido. Pero como dijo aquel sabio, un servidor ha venido a hablar de música y hoy y aquí el protagonista no es Ramón J. Márquez y sí Ramoncín.

Cuando El Diablo Canta”, es el título del nuevo trabajo de Ramoncín y lo componen doce canciones producidas por el propio Ramón en las que se mezcla con mesura lo más surrealista y poético con lo más callejero y barrial del músico madrileño. Trece años después de la publicación de “Miedo A Soñar” (1998), “Cuando El Diablo Canta” está dedicado “a los que durante todo este tiempo habéis mantenido encendida la llama que ha hecho que me sintiese vivo, apoyando a la banda y animándonos a seguir en este viaje, a veces frustrante y amargo pero siempre excitante”. Temas como “Sombras Y Sueños”, que tan acertadamente abre el disco,  poesía cantada de los deseos (no los carnales y sí los oníricos), – “busco el retrato de un alma en el tiempo, una pequeña estrella fugaz… el libro que enseña en secreto a vivir eternamente“-, los barriobajeros y marginales “La Puta Suerte”  y “Huellas De Sangre“, la preciosidad titulada “El Cuchillo Y La Herida”, cuyas pinceladas de poesía recuerdan muy gratamente a “Como Un Susurro”, “En El Infierno”, en el que Ramón salta sin red, como casi siempre, y hurga sin contemplaciones en la herida de una sociedad de hipocresía, conformismo y vandalismo autorizado en la que el ladrón sabe más de amor que el poeta, o la cheli “Felisín El Vacilón”, grabada en el año 2000 y que a modo de bonus track pone punto y final al CD.

 A falta de un clásico como “Sal De Naja “, “Hormigón, Mujeres Y Alcohol”, “Ángel De Cuero” o “Putney Bridge” (para mí el mejor tema de Ramoncín), el disco gana en conjunto, alimentando el deseo de volver a ponerlo con cada escucha. Un disco comprometido y directo en el que se retrata la vida sin tapujos (la real y no la que se nos vende desde el televisor); historias actualizadas de maricas de terciopelo y reyes del pollo frito, fotografías sociales de épocas pasadas que sirven de comodín para retratar cualquier época.

Treinta y tres años de carrera, más de una docena de discos publicados y más de un millón de copias vendidas (en el año 2006 Ramoncín recibió un disco de diamante por ello), bastarían para avalar la carrera de cualquier artista. Pero esto es España y aquí un error puede más que cien aciertos. Ramoncín sí; Ramón J. Márquez; también.

AMADO STORNI (www.myspace.com/amadostorni)