SUPERTRAMP

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17 – 09 – 10

Barakaldo (BEC)

SUPERTRAMP

Cuando supimos que Supertramp vendrían a tocar ya sabíamos a lo que nos ateníamos. Esta banda de rock progresivo de esplendor en los 70 y primeros 80, dentro de ese conjunto de grupos donde podemos meter a bandas como Yes o Pink Floyd, siempre representó el lado más pop de este lado de la música. Eso se notó en el pelaje de los asistentes, entre los que el público más standard y menos dado a conciertos superaba al público rockero. En cualquier caso, pudimos ver desde personas con una camiseta de Kiss, pasando por gente de cierta edad que sin duda vio marcada su vida por estas canciones, y llegando a personas que no cabe duda que lo mismo que Supertramp en su casa se están tragando la mayor horterada del momento en las radio fórmulas. Dada la fiebre que vienen generando clásicos como AC/DC nos vamos acostumbrando a esta mezcla que el resto del año en las habituales giras de nuestros grupos no se da. Sin embargo, el BEC de Barakaldo no alcanzó una entrada nada espectacular. Soy generoso si digo que se cubrió un tercio del aforo de este gran recinto. Pero siempre es un atractivo para los amantes de la música ver a estos grandes grupos de la historia y la visita de los británicos no defraudó.

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Esta reunión de la banda conjuntamente a la gira de 40 aniversario de Supertramp viene comandada por la figura de Rick Davies, que se convirtió en el principal objetivo de los focos. Una pena que Roger Hodgson no se sumara a la fiesta, porque esto hubiera sido antológico dado el ambiente que se fue generando. No en vano la banda traía bajo el brazo una colección de los clásicos de su época dorada y más de dos horas de recital a cargo de los 9 músicos que pisaron las tablas. Entre ellos teníamos a míticos componentes como el saxofonista John Helliwell, que se encargó de hablar con el público mientras que Davies se mantuvo centrado solo en tocar y cantar, y el batería Bob Siebenberg. Por cierto que su hijo Jesse Siebenberg también se encontraba en escena y cuajó una notable actuación en el teclado, la guitarra, los coros y la voz solista cuando hizo falta. Rick Davies no puede cantar los temas de Roger Hodgson con el timbre adecuado, pero tanto Bob Siebenberg como la incorporación a esta gira de Gabe Dixon suplieron con solvencia la baja de una de las figuras principales de este grupo.

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De hecho, en el aspecto musical todo resultó impecable. Lo que tal vez pudo decepcionar al público más rockero fue que el grupo se decantó por llevar sus temas hacia los terrenos de ese sonido más comercial, donde la guitarra de Carl Verheyen apenas pudo destacar, a pesar de que cuando se le requirió respondió a lo que exigían sus compañeros. Teniendo en cuenta el tono más bluesero de Rick Davies podíamos esperar otra cosa, pero como gira de 40 aniversario decidieron ser fieles a la original esencia de sus grandes éxitos.

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Así este fue capaz de dejar ese protagonismo a sus compañeros en momentos donde la figura de Roger Hodgson hubiera sobresalido como en “Breakfast In America” o el inmortal “The Logical Song”. Momentos inmensos en este concierto que comenzó con “You Started Laughing”, que tal vez no metió de lleno al público en la actuación. Sin embargo, el siguiente “Gone Hollywood” fue una auténtica maravilla, acompañado por imágenes en la pantalla del fondo del escenario. Esto se repetiría de forma intermitente con otros temas, aunque tampoco hablamos de un espectáculo grandioso por ello. La banda fue fiel a su sencillez a la hora de encarar las canciones, aunque ya era bastante espectacular el despliegue de sensibilidad en la forma en que cuadraban cada detalle todos los músicos que veíamos en escena.

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Si Rick Davies tuvo que ceder en algunos momentos ante la imposibilidad de desdoblarse para emular a su otrora compañero de batallas en Supertramp, hubo temas en los que brilló con luz propia sintiéndose cómodo frente a su piano. Así ocurrió en un “Cannonball” que comenzó a hacer moverse al respetable, como también en temas como “Put On Your Old Brown Shoes”, que en seguida nos hizo olvidar el precedente de un incómodo parón debido a un problema con el teclado, o ese “Downstream” que encara él en solitario. Y ya que estamos hablando del timonel de esta tripulación, su momento de mayor lucimiento llegó con “Another Man´s Woman”, en el cual fue jaleado en varios momentos de su largo solo de piano. No excesivamente complejo, pero con el encanto marca de la casa que hizo enfervorecer a la concurrencia. De ahí en adelante la gente se desató en aplausos espontáneos al término o durante los temas, haciendo sentir a los músicos su agrado y provocando esa reciprocidad que tan importante resulta en los directos. Ya habían sido recibidas con entusiasmo piezas como “From Now On” y, aunque el público parecía predispuesto a escuchar temas tan conocidos como “Its Raining Again”, el cual fue interpretado con mucha fidelidad a la original para regocijo del respetable; quiero destacar también el aire más blues de “Bloody Well Right”, en cuyo ambiente esta banda se desenvuelve perfectamente.

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Con un público ya entregado totalmente a la magia de esta histórica banda, tras ese “The Logical Song”, donde más nítidamente pudimos ver cantar al público, los músicos abandonaron el escenario. Teniendo en cuenta la poca costumbre que aparentaba alguno a ir a conciertos, llegué a temer que la gente comenzará a marcharse. No ocurrió así, y es que todos teníamos ganas de más clásicos. Todavía quedaban piezas tan angulares como “School”, con la que regresaron a escena. Me pareció de un brillo total el trabajo vocal que desempeñaron todos en “Dreamer”, la cual calcaron a lo que el grupo plasmó en aquel “Crime Of The Century” del 74. Temas como éste no han hecho más que revalorizarse con los años. Este disco fue el protagonista de los bises ya que del mismo fueron los tres temas elegidos para cerrar y terminaron con una perfecta interpretación del tema título del disco. Un concierto así tenía que ser despedido de una manera estelar, reproduciendo en la pantalla ese universo paralelo al que nos podemos transportar todavía a día de hoy con este conjunto de canciones que con el tiempo tan excelente sabor han mantenido e incrementado.

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Reincido en que es una pena que una gira de 40 aniversario no se haya podido realizar con Roger Hodson en el seno de la banda. Sin embargo, esa falta no impidió que los músicos que pisaron el escenario ofrecieran un recital de los grandes, a la altura del nombre de Supertramp como clásico de la música en cualquiera de sus vertientes. El público así lo reconoció, terminando por rendirse sin remisión ante una banda que no lo tuvo tan fácil como otros grandes que nada más comenzar, de forma inmediata, ya tienen ganado el favor de los presentes. Estos tuvieron que lidiar con un recinto algo frío con una entrada regular, pero supieron caldear el ambiente madurando la situación hasta provocar la calidez necesaria para ganarnos a todos los presentes.

Texto: ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

Fotos: RAUL MARTINEZ CALLEJA / POSENPLAY