CRÓNICA: CINDERELLA + JORGE SALÁN

 

CINDERELLA + JORGE SALÁN

11 – 06 – 11

Barakado (Rockstar Live)

 

CINDERELLA

 

Creo que esta noche no faltó ningún seguidor de Cinderella a la cita. Apuesto a que más de uno no desaprovechó incluso la ocasión de ver a la banda en más de una de las citas de esta gira peninsular y repitió esta noche. Así se explica un ambiente caldeado desde bastante antes de que se abrieran las puertas de la sala Rockstar Live de Barakaldo, en cuyos aledaños aparecieron de nuevo los pelos cardados, las mayas ajustadas y toda la parafernalia que nos retrotraían a los 80 en los que nuestros protagonistas de esta noche estuvieron en pleno apogeo. Buena noticia que las bandas sigan moviendo tal cantidad de público y mejor todavía encontrarnos con un nutrido público joven que en muchos casos no había nacido cuando la banda debutara discográficamente allá por el año 86. Por supuesto que vimos a mucho veterano también en la sala provocando una mezcla enriquecedora que reafirma la actual capacidad del rock como un movimiento cultural atractivo.

JORGE SALAN
JORGE SALAN
JORGE SALAN

Esperemos que eso se traduzca en un mayor apoyo para las bandas que hoy están escribiendo su propia historia. Precisamente uno de esos artistas que podemos colocar entre las figuras de referencia en la actualidad abriría para los americanos. Jorge Salán volvía a Barakaldo después de casi un año de incluirse dentro del programa de fiestas de la localidad. Para sorpresa de todos lo hizo con formación de trío. Tan solo Carlos Expósito a la batería y Fernando Mainer acompañaban al as de la guitarra. Eso se resintió en algún momento como en “En La Tormenta”, tema que no debe faltar en su repertorio aunque la ausencia del teclado merme su efectividad, y que terminó cantando como voz solista Fernando Mainer.

JORGE SALAN
JORGE SALAN

Alguna sorpresa más nos tenía reservado el grupo para este concierto, como el inicio con el famoso discurso de “El Gran Dictador”, que a mi me emocionó algo más que al resto del personal, aparentemente. No se si la mayoría de los asistentes ubicaban la escena en el film de los años 40, pero el caso es que escuchando esas palabras que viéramos en boca del monstruo de cine en blanco y negro Charles Chaplin pareciera que estuvieran escritas para la situación social que vivimos en estos días. Tras ese arranque inesperado, Jorge nos volvió a sorprender con la versión del “Over The Hills And Far Away” de Gary Moore para dar una festiva bienvenida a los asistentes y conectar con el público clásico que hoy poblaba la sala.

CINDERELLA
CINDERELLA

Tras un “Sea Of Clouds” que nos recordó sus primeros pasos en solitario, pasamos a engancharnos con ese punteo de “Fuerza y Aire”, ya en castellano. El guitarrista demostró con temas como estos su capacidad para hacer canciones, mientras que como instrumentista nos dejó el gran instrumental “Risk”, que en formación de trío casi que resultó más redondo que los temas en los que la ausencia del teclado se echaba en falta. No faltaron las coñas habituales para presentar a sus compañeros, con el abucheo al batería y el ensalzamiento de las condiciones sexuales de Fernando tras una noche con Belén Esteban. Deberá ir pensando otras nuevas para la presentación de un próximo trabajo que estas ya nos las sabemos. La versión de Thin Lizzy “Dedication” para acabar fue un broche dorado a la descarga, dedicando el concierto al recientemente fallecido Gary Moore. Siempre me ha parecido que este versión el grupo la borda en su disco “Chronicles Of An Evolution”, pero nunca la había visto en directo. No sería un error incluirla en sus repertorios de forma habitual, ya que fue una despedida muy especial.

CINDERELLA
CINDERELLA

Con la sala acogiendo una notable presencia de público la espera fue larga para ver a Cinderella. La banda venía con sus mejores galas contando con su formación clásica. La noche prometía ser difícilmente repetible, ya que no son uno de los grupos fáciles de ver en vivo por estas tierras en las que cuentan con gran número de público al que se sumó gente venida de bastante más lejos como pudimos apreciar. En medio de esa expectación la banda salió a escena con todo el glamour que se les presupone, pero sin otra parafernalia que su propia presencia y el resultado de unos temas de hard rock en el sentido más amplio y auténtico. La fuerza con la que Tom Keifer empuñaba su guitarra para deleitarnos con un aplastante y rockero “Once Around The Ride” para comenzar la descarga fue tan convincente que el público no necesitó más para caer a los pies de un grupo de culto, por su posición no del privilegio de otros contemporáneos, pero enorme en el sentido musical. Ya comprobamos que esta gente tiene el talento intacto, sobre todo un Keifer que se echa el grupo a las espaldas en este inicio.

CINDERELLA
CINDERELLA

Con esta aparición en las tablas, no es de extrañar que cuando se predisponían a comenzar “Shake Me” el vocalista cosechara una estruendosa respuesta al pasar el micro sobre nuestras cabezas. Y claro, cuando el riff de guitarra comenzó a rugir, ya provocó el estallido de euforia en el que se convirtió la sala durante toda la noche. Eso no solo fue así por la claridad y la fuerza con la que el grupo se expresaba desde las tablas, también ocurrió porque el derroche de calidad fue de gran talla. El repertorio, totalmente basado en sus tres primeros trabajos dio para momentos de lo más rockeros, pero también para disfrutar la clase y la calidad de temas que en directo crecen sobre lo que habíamos escuchado de ellos. Ese es el caso de “Heartbreak Station” con una elegante presencia de acústicas maravillosa.

CINDERELLA
CINDERELLA

No iba a decaer la descarga durante la más de hora y cuarto que el grupo estuvo sobre las tablas. No lo hizo con “Somebody Save Me” y mucho menos lo hizo con el oscuro y heavy “Night Songs” en el que el vocalista apareció con sombrero de copa. La armónica se unía al sonido slade de guitarra en el arranque de “The More Things Change” que culminó con las sala dando botes. Esos saltos daban paso a las palmas de “Coming Home”, otro temazo, que termina con la imagen unida de Tom Kiefer a su escudero a la guitarra Jeff LaBar. El recital seguía ofreciendo nivel, clase y calidad con el cañero “Second Wind”, que termina con un mágico solo de teclado de Gary Corbett para allanar el terreno al piano que ocuparía Tom Keifer en el inicio de “Don´t Know What You Got (Till It´s Gone)”. Esto derroteros fusionados de hard rock con pasajes más relajados no mermaron la fuerza de una actuación que permaneció en las más altas cuotas de intensidad en todo momento, con el público encandilado por los músicos y estos desplegando un recital de poderío.

CINDERELLA
CINDERELLA

La balada de la noche sin duda fue “Nobody´s Fool”, en la que nadie se cansó de cantar el estribillo las veces que hiciera falta. Un tema melódico e intenso a partes iguales que eclosionaría en “Gypsy Road”, uno de los hits que con más cariño conserva la gente en su memoria y que provocó un nuevo estallido de la sala, saltando y cantando en cada nuevo estribillo. Por desgracia eso significaba que el grupo abandonaba el escenario. Los oes unánimes y sonoros no se hicieron de rogar, a lo que la banda respondió sin demasiada demora con el blues “Long Cold Winter”, con una brillantez que ya no podía faltar a lo que la banda había ofrecido sin tacha alguna durante toda la descarga. Bien es cierto que en “Shelter Me” se pudo notar algo de cansancio en el vocalista, que no transmitió la misma fuerza en el solo de saxo. Es por ello que pienso que una actuación no excesivamente larga de estos rockeros veteranos puede ser un acierto si durante hora y cuarto les vemos en estas formidables condiciones y con esta intensidad, sin reservas, ofreciendo todo lo que llevan dentro unos pesos pesados del hard rock de los 80 que hoy en día todavía son capaces de mostrarse incontestables, dejando un recuerdo imborrable en todos los seguidores.

Texto: ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

Fotos: MARI JOSE MARTIN (mari@lamiradanegra.es)