CRÍTICA: INCURSED – BASKAVIGIN

 

INCURSED

(Baskavígin)

8´5/10

 

 

El quinto disco de Incursed retoma el hilo musical en el punto en el que se quedó con su anterior obra “Amalur”. La banda de folk metal épico ha sabido fundir su sonido nórdico con sus raíces euskaldunas. Al fin y al cabo Euskal Herria es el norte del sur de Europa, y también en tierras vascas tenemos una interesante mitología con historias que el cantábrico nos ha dejado como la que da título a la obra “Baskavígin”. Tema que abre el disco tras la intro detallista de “1615”, con colaboración en guitarra acústica de Dann Hoyos (Rise To Fall, Space Octopus), que nos lleva hasta el año en que aquellos balleneros vascos partieron a tierras islandesas con trágico desenlace. Un arranque que ya tiene todos los ingredientes que a un amante del metal le pueden gustar. Hay fuerza, melodía, una gran conjugación de voces, hay una agresividad que nos lleva al embravecido mar que refleja la portada del disco y capas instrumentales que hacen de la música de Incursed algo muy rico en matices.

Es verdad que este disco es el más directo de su carrera en cuanto a composición. Han creado canciones que de inmediato te atrapan, sin extenderse en la duración con la excepción de “Saltvs Eta Ager”, dividida en dos partes como son “Saltvs Vasconvm” y “Ager Vasconvm”. Un cierre más progresivo y con contrastes que nos puede recordar a trabajos como “Elderslied”. Pero en general el disco navega por otras coordenadas, con temas no tan elaborados, al menos de cara al oído del oyente, porque luego se deja notar un trabajo tremendo en arreglos y voces, con Jonkol, Jones y Lander interactuando de una manera espectacular y con un revestimiento sonoro donde no faltan los elementos folk, fundamentalmente con colaboraciones tan excelentes como las de Javi Rubio “Caleb” (Drakum, Trobar de Morte, Northland), que ha aportado violines a la obra. Dagda (Celtibeerian, Moonshine Wagon) también ha engalanado algunos temas con algunos arreglos y Zarach Llach (Lèpoka) toca el whistle en “Souls On Fire”.

El disco cuenta con la producción de Pedro J. Monge, que le ha venido de perlas para darle ese sonido tan heavy a un disco que se torna muy power, por la tendencia a ritmos veloces y a la contundencia, aunque si bien hay canciones como “The Black Hunter”, “Colossal”, “Into The Curse” o “Paganauts” que pueden entrar dentro de esa línea en un sentido más literal, con unas melodías que hacen que cada tema se vuelva inmediatamente un himno de directo, hay temas en otra vertiente más gamberra y cervecera a la que la banda ya nos ha acostumbrado, como son los casos de “Who Stole My Beer” o los autóctonos “Patxi Porroi” y “Eusko Troll Label”, este último muy significativo para una banda que ha sabido aportar su propio sello de origen a un estilo que, en principio, nos lleva a pensar inmediatamente en el norte de Europa y que Incursed sabe arraigar en la tradición vasca.

Han sabido darle ya su propio sello y no ser simplemente una banda más que sigue la línea de los referentes. Además a ello hay que sumarle una calidad que la banda ha contrastado a lo largo de toda su carrera y que con una formación renovada desde su anterior “Amalur” se ha asentado de pleno con “Baskavígin”. Un disco arrollador en el que vas a encontrar épica, brutalidad, melodía y diversión sobre una calidad musical impecable.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)