CRÍTICA: CENIZAS DEL EDÉN – EXTINCIÓN

 

CENIZAS DEL EDÉN

(Extinción)

7/10

 

 

“Extinción” es la tercera obra de los onubenses Cenizas Del Edén, último disco hasta la fecha de una banda que ya nos presentó en 2014 su debut “Adamantium”, seguido en 2016 por “Sententia”. Con esta tercera obra editada en 2019 el grupo dio un salto brutal, consolidando un estilo personal que es muy difícil de calificar. Sus guitarras tienen riffs muy thrash, hacen gala de buenos momentos solistas y luego llegan a tener un filo muy metalero, terreno que abarca una voz que sabe moverse con mucha facilidad en los terrenos rasgados y agresivos, muy equilibrada con los dejes limpios, siempre con tono muy heavy. Diría que son una banda básicamente heavy, pero capaz de abarcar terrenos que nos recuerdan al thrash de los 80 y a grupos con una tonalidad más hardcore. A este aspecto se añaden unos textos muy sociales. Tienen mucho que decir en este sentido también, consiguiendo tras la intro de “III. Humo Y Cenizas” sonar aplastantes, directos y elaborados en “Jódete”. Un tema más personal, mientras que temas como “Extinción” o “Arden” meten el dedo en la llaga de lo social.

La banda tiende a composiciones muy elaboradas, no llegaría a decir que progresivas, pero en temas como “Prisión Mental” se van dejando llevar más por esos temas extensos y con muchos contrastes y cambios. Tras “Nada Que Perder” temas como “Un Nuevo Edén”, con una tesitura más reposada, sí que puede llegar más a eso que podríamos llamar progresivo. Sería como una balada para ellos o un medio tiempo, aunque hay de todo en su desarrollo. Pero está claro que a ellos les gusta mostrar la rabia de “Golpes De Realidad”, de nuevo tema muy cosido por una sucesión de riffs y cambios de ritmo. El sonido seco de la batería es claro reflejo de su más que probable gusto por el thrash metal de los 90, aunque siguen mostrando mucha más versatilidad en temas de nuevo elaborados como “Redención” o en el final “Requiem`”, alternando momentos corrosivos con aspectos afilados más heavies y una pegada muy fuerte. Una mezcla equilibrada, con un sonido crudo e impactante, pero a la vez con suficiente nitidez para reparar en muchos detalles. Interesantes.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)