CRÍTICA: HEX – GOD HAS NO NAME

 

HEX

(God Has No Name)

8´5/10

 

 

 

Hablar de Hex es hablar de una banda emergente, como lo son hoy en día el 99 % de las bandas que pueblan el panorama musical del rock y el metal, pero sin embargo quien haya seguido la trayectoria de sus músicos por otros grupos puede verles como un supergrupo a la vizcaína. La trayectoria en bandas como Waldheim, Incursed, Virulency, Vhäldemar, Ferosz… son algunos pasos previos de sus componentes que ya me predisponían para enfrentarme a un trabajo de gran nivel. Además la presentación de algunos trabajos anteriores a la edición de este disco ya dejaban constancia de que podíamos esperar prácticamente con total certeza un gran trabajo de personal metal extremo, como definitivamente es este “God Has No Name”.

Lo que más miedo me daba era la orientación hacia la densidad doom de la banda, algo que me ha causado algún trauma a lo largo de mi existencia, con algunos grupos ante los que no he llegado a estar lo suficientemente deprimido para entenderlos, pero cabe destacar que Hex nos ofrece una obra muy dinámica sin renunciar a la esencia más oscura y tormentosa, con muchos contrastes de atmósferas y tempos, de escucha muy entretenida. Se mueven en ese estilo pantanoso pero flirteando de maneta natural con el death metal más puro, algo que evita cualquier atisbo de monotonía

Además el disco no es excesivamente largo, con 7 cortes marcados por un redondo trabajo compositivo, una excelente plasmación técnica por parte de cada uno de los componentes del grupo (aunque no se trate de un disco que busque ningún tipo de alarde en este aspecto), y un sonido crudo, pero a la vez limpio que no oculta los matices que poseen estas canciones.

Canciones que parten normalmente de riffs muy densos y penetrantes, que juegan con la ambientación a la que contribuyen en algún momento pasajes hablados. Así arranca un “The Kigdom Gone” que presenta la gruesa personalidad que definitivamente marcará la escucha. En torno a esos riffs se va construyendo un gran tema, muy arropado por el bajo, con un trabajo de batería tremendamente meritorio, técnicamente de lo más exigente en la obra, y una voz cavernosa hasta el extremo. “Soulscuptor” solo robustece un poco más las anteriores sensaciones, pero la obra no deja de aportar variedad como apreciamos en “Worshipping Falsehood”, con cambios de ritmo brutales.

Lejos de decaer el disco va aportando nuevos temazos a medida que seguimos la escucha. Y es que muy completo resulta “Daevangelism – The Dark Sunset”, que tiene ese aura ambiental, pero a la vez es un tema duro y sabe jugar con la alternancia rítmica. Todavía más color le da al disco la voz femenina de la que fuera vocalista de Waldheim Haydee Mariñoso, aportando un toque de sensibilidad en un disco que si bien tiene reposo hasta en los pasajes más frondosos no deja de transmitir una gran dureza. Pues en “Where Gods Shall Not Reign” esa pincelada queda de lujo dentro de otro tema de los que aprecias más con sucesivas escuchas.

“Apocryphal” se queda en una línea más death, un tema muy directo que sacude los cimientos de la estancia si le das buen volumen al aparato. Mucho más denso es “All Those Lies That Dwells…”, pero más que por cómo suena o por un estilo que ya he analizado a lo largo de la crítica, destaco el sentimiento tan agónico que transmite. Probablemente el más hiriente de los 7 cortes y una manera de dejarte con una sensación de angustia cuando se hace el silencio, evidencia de que lo que has escuchado ha conseguido el objetivo de remover algo en tus entrañas. Para eso se utiliza el arte y eso es lo que es este “God Has No Name” de Hex.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Sello: Transcending Obscurity (www.tometal.com)