CRÓNICA: AZKENA ROCK FESTIVAL

 

AZKENA ROCK FESTIVAL

22 y 23 de Junio de 2018

Vitoria Gasteiz (Mendizabala)

 

 

En los últimos 17 años se ha repoblado el verano de festivales que cada vez hacen más dura la competencia, pero a la vez evidencia un hecho: que este tipo de eventos funcionan y que son demandados por un público que de quedar satisfecho, tiende a hacerse habitual incluso más allá del cartel propuesto cada año. En ese sentido el Azkena es una de las citas ineludibles que sigue fiel a sus filosofía roquera, lejos de los carteles de relumbrón de hace unos años, pero manteniendo el tipo con dignidad y con un público que no le falla año tras año, haciendo que cada jornada estuviera en torno a unas nada desdeñables 15.000 almas disfrutando de las actuaciones en un cordial ambiente.

Independientemente de los carteles, hay que reconocer la eficiencia en la organización del evento, que un año más estuvo a la altura, con algunos cambios como el hecho de que se pudiera pagar en efectivo dentro del recinto, sin pulseras con tarjeta de crédito ni tickets, directamente con dinero. Como ya no recordábamos. Las polémicas del año pasado con las pulseras parece que se han tenido en cuenta, siendo esta una forma de pago que a los asistentes se les hace sin duda mucho más cómoda. Por lo demás el festival respondió a los cánones del buen hacer habitual, cumpliendo horarios a rajatabla y con un tiempo espectacular en un Gasteiz soleado en ambas jornadas como hacía tiempo que no recordábamos y simplemente sufriendo el contraste lógico de temperatura entre el día y la noche en la capital alavesa. Dos jornadas perfectas para disfrutar de la música en vivo y del ambiente del festival.

PRIMERA JORNADA: 22 – 06 – 18

El festival dividía sus actuaciones en tres escenarios, con el añadido del Trashville, donde se vivieron algunas de las actuaciones más curiosas del festival como la de Hombre Lobo Internacional, un hombre solo que toca la batería con los pies a la vez que toca la guitarra con las manos y canta (con la boca). Todo ello con una máscara de lobo aullando rock and roll del más tradicional. Pintoresco cuanto menos. Eso sí, las actuaciones de los tres escenarios principales no me permitirían escaparme mucho por allí, quedándome con ganas de ver alguna de las performances de The Yelling Kitchen Prince, que debía cocinar y ofrecerle el resultado al público en una curiosísima actuación. Por desgracia, en este caso solo puedo hablar de oídas.

Hombre Lobo Internacional. Foto: Jordi Vidal P

Tutan Come On fueron los que nos topamos de lleno en el escenario Love, que sería el tercero. Los de Gasteiz descargaron ante una concurrencia nutrida desde primera hora de la tarde temas de un stoner rock con toques de punk melódico más que llamativo al realizarse tan solo por un dueto, Conde (Guitarra y voz) y Salterian (batería y voz). Sin embargo, se desenvolvieron con tremenda entereza, aunque se pueda echar de menos algo más de grosor y corpulencia en su sonido. Dedicaron el tema de su debut homónimo “Knokc Knock Polozia” a los detenidos en Alsasua y no faltaron temas de su segundo disco “Emaidazu Mainstream”. Buena manera de entrar en el festival.

Tutan Come On. Foto: Oscar L Tejeda
Tutan Come On. Foto: Oscar L Tejeda

Con el sol pegándoles de lleno Rival Sons no defraudaron, golpeando ellos más fuerte con temas como “Electric Man”, “Memphis Sun” u “Open Your Eyes”, defendiendo un rock añejo y sólido ante una gran presencia de público pese al calor imperante aún a esas horas.

Rival Sons. Foto: Jordi Vidal P

Se notó en la pronta presencia del personal en el recinto que el primer cabeza de cartel salía a la tempranera hora de las 20:15. Supongo que la edad de Van Morrison hace que no le sea muy recomendable trasnochar. El León de Belfast apareció en el centro del escenario principal (God), secundado por una nutrida y excelente banda que plagó de matices de clase y calidad los clásicos de uno de los grandes no solo del rhythm and blues, sino de la música con mayúsculas.

Si su propuesta se hacía un tanto relajada, tendríamos el contrapunto con Dead Cross, la banda en la que encontramos a Mike Patton de Faith No More y a Dave Lombardo, quien fuera batería de Slayer. Mike Patton y sus huestes siguen fieles al histórico afán del vocalista por la innovación, practicando un indescriptible estilo tan excéntrico como él mismo. Como es habitual en él supo hacer valer sus condiciones de frontman, aunque le costó algo más de la cuenta conectar con el público del Azkena, que no se si le entendió muy bien cuando les pidió un circle pit que nunca llegó. El caso es que el final con el arranque del “Raining Blood” de Slayer provocó un pequeño subidón en la concurrencia, aunque lo cortaron de manera abrupta para bajón inmediato. Tal vez no fuera lo más indicado. Se agradece que el cartel contara con una banda de estas características, rupturista y cañera, y completamente alejada de los estándares.

Dead Cross. Foto: Jordi Vidal P
Dead Cross. Foto: Jordi Vidal P

Chris Robinson Brotherhood apareció en el escenario God para hacer una actuación menos criticada que la realizada hace unos meses en el Kafe Antzokia de Bilbao. Al menos parece que la propuesta de la banda del vocalista de los Black Crowes se consume mejor en pequeñas cantidades. No se aleja mucho del rock sureño, pero si cabe se adentra en terrenos algo más accesibles, con medios tiempos encadenados y mucha sensibilidad. Vino acompañado por grandes músicos y trabajando mucho el plano vocal, con un registro más limpio de lo habitual en Black Crowes. No me disgustó para nada, pero sí que es verdad que me dio la sensación al final de la descarga de que se podía llegar a hacer algo pesada una tónica que apenas admitía variaciones de tempo entre temes, pero destacable resultó el nivel expuesto por toda la banda.

Chris Robinson. Foto: Oscar L Tejeda

Casi como otros cabezas de cartel de este día podíamos tomar la presencia en el segundo escenario (Rescpect) de MC50. Es decir, los míticos MC5 celebrando 50 años de historia con una formación excelente acompañando a su líder Wayne Kramer: Kim Thayil (Soundgarden), Brendan Canty (Fugazi), Dug Pinnick (King’s X) y Marcus Durant (Zen Guerrilla). Excelente banda que registró una enérgica actuación interpretando sus grandes clásicos. El 80% de su actuación fue pura adrenalina, con el paréntesis central para una sicodelia que le quitó intensidad a la actuación.

MC50. Foto: Jordi Vidal P
MC50. Foto: Jordi Vidal P

La noche la cerrarían Girlschool, que entraron a última hora tras la caída del cartel de Urge Overkill. Y las británicas dieron un cierre heavy a la primera jornada. No perdieron el tiempo en una hora de actuación enérgica y con una actitud a prueba de bombas donde temas como “Hit And Run” o “Come And Let´s Go” dieron buena cuenta de la leyenda que esta banda de féminas supone para la historia del heavy metal, con el recuerdo para Dio en el más reciente “I Spy”, donde colaborara el fallecido vocalista junto a Tony Iommi, y otro homenaje más para Lemmy con la ejecución macarra a más no poder de “Take It Like A Band”. Aparte de actitud y buen nivel de ejecución de los temas en vivo transmiten una ilusión aun adolescente en el presente.

Girlschool. Foto: Oscar L Tejeda
Girlschool. Foto: Oscar L Tejeda

SEGUNDA JORNADA: 23 – 06 – 18

En el segundo día de festival nos topamos de entrada con dos bandas de un estilo bastante similar solapándose. Así que pude ver la primera mitad de Nuevo Catecismo Católico, banda que de nueva ya no tiene nada con sus 26 años de andadura y que se encargó de recordar que tras esa trayectoria era la primera vez que tocaban en el Azkena. Respetable trayecto e impactante directo, muy acorde a la suciedad del rock escandinavo que vendría después con Turbonegro o Gluecifer. Les dejamos dando todo ante un público receptivo.

Nuevo Catecismo Católico. Foto: Oscar L Tejeda
Nuevo Catecismo Católico. Foto: Oscar L Tejeda

Porque es una lástima que el estilo fuera tan similar al practicado por los angelinos Lords Of Altamot, que también son carne de directo, aunque en este caso las guitarras se fundían con un teclado que también puede encajar muy bien en un estilo así de aguerrido en el que el vocalista Jake “The Preacher” Cavaliere adquiere un gran protagonismo escénico. Hasta surfeando sobre su teclado pudimos verle.

The Lords Of Altamont. Foto: Jordi Vidal P
The Lords Of Altamont. Foto: Jordi Vidal P

La de Berri Txarrak en el segundo escenario sería una actuación ya multitudinaria y eso que eran solo las 18:55 de la tarde. Los navarros conservan el tirón y el carisma entre una concurrencia que le da la relevancia internacional que se merecen. Y el trío sigue haciendo conciertos que justifican ese estatus. Se les sigue viendo muy motivados, dando un tinte metalero a la tónica rockera habitual de este día, con la explosividad que sus directos no han perdido. Su concierto fue roto por un grito masivo en favor de los detenidos de Alsasua y tuvieron el detallazo de tocar un fragmento de “I´m Broken” de Pantera, homenaje al fallecido inesperadamente horas antes Vinnie Paul, la notica triste del día. Tuvieron esos detalles que engrandecieron más si cabe su descarga, donde no faltaron una buena colección de canciones que repasaron su trayectoria, sin pérdida de tiempo y sin palabras de más. Directos y claros solo con su música.

Berri Txarrak. Oscar L Tejeda
Berri Txarrak. Oscar L Tejeda

Si bien Mott The Hoople se llevarían la atención de la gran mayoría de los presentes, en el tercer escenario ocurrió a la vez una de las mejores actuaciones que yo vi en este festival. Sol Lagarto es una banda a la que todavía no se le ha hecho justicia, pero su nivel de calidad es tan grande que no pueden pasar desapercibidos. No tendrían una gran presencia de público, pero los que estuvimos allí disfrutamos de la gran descarga de una banda que ofreció su primer concierto en 5 años en el Azkena. Y no desaprovecharon esta oportunidad con “Mundo Circo”, bajo mi punto de vista su gran obra y uno de los grandes discos de rock en castellano de los últimos lustros, aportando la columna vertebral de los temas de su repertorio, completando la descarga con un tema nuevo que además sirvió para conectar con el personal a unas horas en las que todavía el sol pegaba y eso de “Quema El Sol”, presumible titulo de esa nueva pieza, venía que ni pintado. Y la versión de “Sweet Talker” de Whitesnake delataría algunas de sus influencias, por si temas como “La Serpiente” no lo dejaran bastante claro. Aunque siempre se les haya comparado con M-Clan, lo cierto es que hay bastante más hard rock en su música, con una excelente pareja de guitarristas que son pura elegancia. Un lujo que probablemente fue el tesoro oculto de este festival y que algunos supimos destapar.

Sol Lagarto. Oscar L Tejeda
Sol Lagarto. Oscar L Tejeda

Los otrora salvajes Turbonegro se presentaban en el escenario Respect. Y casi hablo de ese salvajismo habitual de la banda en pasado porque esta ocasión distó mucho de  llegar a los niveles de hace unos años. Entre los clásicos, que sí funcionaron, hubo unos nuevos temas que no enganchan ni de lejos como los más longevos, y tampoco sé muy bien a qué vinieron los guiños a Queen. Por lo demás entre esos recesos hubo momentos tan celebrados como “Get It On”, que puso patas arriba Mendizabala, o un solicitado “I Got Erection·” con el que terminaron. Aún así eché de menos más clásicos y lo incendiario de actuaciones de tiempos pasados. Tal vez recuperen ese tono con más tiempo y un sonido más potente en una sala, pero en este caso me resultaron más fríos de lo que se les presupone.

Turbonegro. Foto: Oscar L Tejeda
Turbonegro. Foto: Oscar L Tejeda

Joan Jett And The Blackhearts cumplieron con lo esperado en el escenario principal. La mítica y veterana rockera despachó a los presentes con temas propios y algunos recuerdos de Runaways, acompañada por muy buenos músicos para que ella rockeara en el centro del escenario, sabiendo aparte de ocupar su puesto en el micro moverse mientras riffeaba de manera incansable. Toda una leyenda que pese a transmitir ese aura de grandeza sigue sabiéndose batir el cobre sin que le tengan que regalar un aplauso fácil. Por supuesto que el himno “I Love Rock And Roll” fue uno de esos instantes que hizo sacar a una multitud su móvil del bolsillo para registrar el momento, pero considero que su repertorio mantuvo un equilibro de principio  a fin y no dejaría a la zaga de ese himno todo un clasicazo de 1988 como “I Hate Myself For Loving You”.

Joan Jett And The Blackhearts. Foto: Jordi Vidal P
Joan Jett And The Blackhearts. Foto: Jordi Vidal P

Dejar para el final a Gluecifer garantizaba una buena presencia de público hasta última hora. Y es que el regreso de los escandinavos era uno de los alicientes más grandes de este cartel. El trajeado Biff Malibu se colocó al frente de una banda que escupió puro fuego rockero, con la ventaja de no tener que presentar un disco nuevo y poder desgranar un puñado de clásicos que harían las delicias de unos presentes  a los que aún les quedaban fuerzas para moverse como posesos en las primeras filas. Bien merecido que lo tenía una banda efervescente que completó una de las actuaciones más destacadas de la presente edición del Azkena Rock Festival. Si la de Sol Lagarto fue la actuación tapada del festival, que resultó ser de lo mejor, en este caso fue la actuación esperada y deseada que no solo cumplió con las expectativas, sino que las superó, dejando bien claro quiénes son uno de los referentes del rock escandinavo y por ende del rock internacional.

Gluecifer. Foto: Jordi Vidal P

Por las pantallas del escenario principal nos recordaban que el año que viene el Azkena Rock Festival cumplirá la mayoría de edad. Es decir, 18 ediciones. Vamos que la jubilación aun le pilla muy lejos y con este asentamiento, con una organización sobresaliente y con una solera que se ha ganado con méritos, promete por mucho tiempo una cita anual ineludible con el rock en Gasteiz.

Texto: ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

Fotos: Jordi Vidal P y Oscar L Tejeda (www.azkenarockfestival.com)