CRÍTICA: FLYING COLORS – SECOND NATURE

 

flying_colorssecondnatureFLYIN COLORS

(Second Nature)

9´5/10

 

 

 

No negaré que tenía ganas, muchas ganas de hacer reseña de uno de los tantos proyectos de un músico tan importante y que a mí personalmente tanto me ha influenciado. Son ya cuatro años desde que dejara la banda que le ayudó a que se convirtiera en el músico tan respetado que es hoy en día. Polémicas y opiniones a parte sobre la marcha de dicha banda que sería ya otro tema, Mike Portnoy ha sabido aprovechar el tiempo reuniendo a lo mejor del panorama Rock/Sinfonico/Progresivo. Hablo de sus dos principales bandas o al menos las dos que mas éxito van cosechando, Transatlantic y de la que os hablaré bajo el título de su nueva obra «Second Nature».

Cierto es que el carisma y la personalidad inquieta que caracteriza al monstruo tras los platos parece haber puesto las pilas a músicos de sesión que se encontraban disgregados en grupos digamos de segunda fila. Algunos como Steve Morse se les ha visto o al menos es lo que percibo, un cierto resurgimiento en cuanto a unidad creativa o compositiva. No creo que en Deep Purple su papel sea únicamente de segundón a la sombra siempre de Ritchie Blackmore, tampoco creo que compositivamente se le corte mucho las alas. Tan solo en su caso veo esa ilusión propia de quien comienza de cero en un proyecto con todo su futuro por llegar.

En general veo un grupo con grandísimo futuro y continuidad por que quizá y gracias por ejemplo a Neal Morse pudiera recordar en algunos momentos a su otro grupo Transatlantic. La diferencia puede residir en la enorme frescura e increíble musicalidad que desprende el ya cada vez menos conocido Casey McPherson. Un tipo que ha entrado en el panorama de una manera magistral, su registro vocal es de los más atractivos que he escuchado nunca. Un músico que encandila con cada nota que sale de su boca, un timbre original, elegante y precioso hasta decir basta. También sus composiciones se dejan ver y mucho. En ellas se encuentran multitud de detalles o pasajes acústicos donde se aprecia todo el talento desbordante que atesora este músico. Todo el disco en si resulta ser una obra maestra con todas las letras y es que el grado de perfección en todas las facetas de creación de un disco, han resultado en el caso de este.

Hacía mucho tiempo que no veía a Mike Portnoy tan suelto e intuitivo. Cierto es que últimamente sus redobles ya no nos enseñaban nada nuevo esperando siempre más y más que es yo creo que a lo que nos tenía acostumbrados en Dream Theater. Este músico podría decirse que finalmente ha tocado techo en lo que a técnica se refiere, dejando patente su sello en todo lo que toca. Sobresaliente su trabajo en todo el disco.

Otro monstruo de las cuatro cuerdas es Dave LaRue, un virtuoso bajista que ha colaborado con artistas como Steve Vai, John Petrucci o Joe Satriani en los célebres G3. También destaca mucho su labor empastando perfectamente sus bellísimas líneas de bajo con las enormes composiciones.

Otro imprescindible en el sonido Flying Colors es Neal Morse. Cada vez menos hace falta para describir a este grandísimo músico dotado también con un don divino musical. Resultan sobrecogedoras las innumerables atmósferas que es capaz de crear con sus sintetizadores el ex-Spocks Beard. Aquí También se reparte la labor vocal como hiciera en menos medida en su primera banda así como en Transatlantic, donde sí que se reparte la labor a partes iguales. Aunque Casey McPherson se lleva la mayor parte vocal, sí que contribuye mucho con su también dulce registro.

Arranca el disco el tema «Open up your eyes». Un verdadero cañonazo de Rock progresivo que te lleva irremediablementek y debido principalmente a su estructura y sonido de sintetizador, a compararlos con Transatlantic. Realmente es un tema que bien hubiera podido pertenecer a cualquiera de sus discos. Supongo que el hecho de que dos de sus miembros coincidan en estas dos bandas influye aunque para nada es un aspecto negativo, todo se resuelve cuando Morse, McPherson y LaRue se dejan ver.

Tras este alucinante y titánico tema sigue «Mask Machine», un tema ágil y directo que entra a cañón con un bello fraseo a cargo del Sr. LaRue. Tema que se desarrolla de una manera muy amena, elaborado para un disfrute casi instantáneo gracias a su pegadizo estribillo. «Bombs away» es un corte lento, elegante y lleno de matices. Todo en él es tan intenso e interesante que no da lugar al aburrimiento. De repente abandonan un climax estratosférico para pasar a una sección altamente progresiva con todo el derroche técnico que eso implica y es que Flying Colours son así, siempre abarcando todo el espectro musical imaginable.

Uno de los momentos más bellos y sobrecogedores es este en el que interpretan «The Fury of my love». Un vibrante corte que hace que tu piel se contraiga de pura emoción: el fondo épico de sus teclados, el increíble solo de Morse demostrando que es uno de los mejores guitarristas del mundo o la maravillosa voz de McPherson hacen de este tema una preciosidad al estilo de los mejores temas de Beatles, sin duda una de sus principales referencias.

Otra maravilla es «A place in your world», tema por cierto elegido junto a «Mask Machine» como videoclip de presentación al trabajo. Una vez más el derroche de musicalidad se hace patente aquí donde hasta Mike Portnoy se atreve a cantar, lejos ya de esos pobres resultados obtenidos en anteriores ocasiones con Dream Theater. Magnífico estribillo lleno de pasión y perfección donde multitud de detalles resultan estar tan bien engranados que te hace pensar si pudiera existir algo mejor. Con la misma premisa cautivadora llega «Lost without you». Un corte que si bien rebaja un poco el nivel de intensidad, suple esa «carencia» con, de nuevo, el enorme solo de Morse. Tan solo podría decir de él y como un pequeñísimo pero, el hecho de que aunque bien se le conoce por ese estilo o sonido, resulta a veces un tanto repetitivo en cuanto a sus escalas cromáticas. Puede a veces pasarse en ese aspecto pero bueno, es una apreciación mía, incuestionable es la brillante elección que siempre hace de esas cuatro o cinco notas que se te quedan clavadas y siempre con ese sonido suyo tan característico.

«One love forever» es una pasada, una auténtica pasada que empieza con aire folclórico y festivo. Optimista a más no poder, te conduce por multitud de cortes repletos de frescura en una canción con aire puramente sinfónico/progresivo. Una vez más su estribillo ayuda a que no solo aprecies sus incesantes y perfectos cambios así como sus vibrantes melodías, invita a cantarla y bien alto. Y llega el que para mí es sin duda el mejor momento del disco, uno de esos momentos irrepetibles y no solo en la carrera de este grupo si no en la creación de la música en general. Es tal el grado de emoción impreso en este tema que no haría más que repetir adjetivos. Me atrapó en el primer instante en el que la escuche, después se ha convertido ya en un clásico que no hace más que emocionarme cada vez que la oigo. No he indagado, pero estoy casi seguro de que quien en su día encarnara a Victoria en aquella obra maestra llamada «Scenes from a memory», Theresa Thomason, vuelve aquí a colaborar en este grandioso tema acompañado de aquel coro gospel o quizá otro. Como digo un tema de absoluto diez.

La recta final la encara otra maravilla de doce minutos. Volvemos a sumergirnos en incesantes genialidades a cargo de este equipo de súper héroes. Una y otra vez te sacuden emociones en forma de guitarrazos geniales, atmósferas cautivadoras, melodías sumamente delicadas…una manera increíble de acabar esta absoluta maravilla de la música, independientemente de etiquetas.

Un disco del que no puedes imaginar ni una sola palabra negativa de quien lo escuche, un disco que si bien ahora no recibirá un diez en mi calificación, lo hará empujado en unos años por eso que no tiene aun pero tendrá, CLÁSICO IMPRESCINDIBLE.

GUILLERMO FERNÁNDEZ

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Sello: Top Artist Promotion (www.topartistpromotion.com)

Fecha de salida: 29 de Septiembre de 2014