CRÓNICA: JOE BONAMASSA

JOE BONAMASSA

04 – 10 – 10

Bilbao (Kafe Antzokia)

JOE BONAMASSA

Puede que los grandes del rock sí encuentren quien pueda sustituirles. Incluso podemos ya considerar a Joe Bonamassa como uno de ellos con todas las de la ley. Así lo atestigua un lleno Kafe Antzokia a reventar un jodido lunes por la noche. Y eso que en no demasiado espacio de tiempo este genio de la guitarra ha visitado Euskadi en un par de ocasiones. Se me agotan los calificativos para lo que vivimos esta noche. A lo de grande y genio podemos añadir lo de maestro, as, monstruo, niño prodigio, mago de las seis cuerdas… lo tiene todo. Alguna publicación ya lo tachó de El Nuevo Rey. Pues ante tanta palabra inflada responde con creces este tío con más pinta de Clark Kent que de superman. Con sus gafitas que realzan su aspecto tímido y una indumentaria nada extravagante, Joe Bonamassa va por otro lado al del resto de músicos que unen todo su mundo en el centro de la genialidad y la locura. Este hombre deslumbra solo con su guitarra, homenajeando a los clásicos y sonando a la vez más actual que quien pasa de rosca lo estrafalario.

JOE BONAMASSA
JOE BONAMASSA

El repertorio que esta noche nos preparó este fenómeno repasó toda esta década de un gran disco tras otro. Que no os engañen si oís por ahí que Joe Bonamassa es un guitarrista de Blues. El “Two Minutes To Midnight” de Iron Maiden que dio paso al inicio del concierto no sonó por casualidad. Joe Bonamassa es un guitarrista de blues, pero también es un hacha tan potente como para abrir la noche con un pesado y duro rock como el de “Cradle Rock”, que comenzó a sonar justo al final de ese tema de La Doncella que hizo las veces de intro al concierto. Además, el guitarrista se pasó haciendo cuernos toda la noche ante un público de lo más variado en cuanto a estilo y edad. A mí me encanta que veamos una sala en la que todo tipo de público se abra al rock, ojalá ocurriera en todos los conciertos de rock y de metal, muchas veces tan vacíos como si la gente tuviera miedo de lo que pudiera encontrar ahí.

JOE BONAMASSA

Una vez oteado el horizonte y ver que Bilbao había respondido a la cita lo de “So Many Roads” ya comenzaba a ser antológico en un momento tan temprano. Fue una pena que el concierto se tuviera que trasladar de sala, ya que probablemente el remozado Teatro Campos Eliseos hubiera supuesto un excepcional lugar para esta ocasión, sin desmerecer al Kafe Antzokia que tantas y tan buenas actuaciones nos ha hecho vivir. Finalmente no se dieron las condiciones necesarias y a pocos días del concierto se anunció el cambio de sala. Los solos que nos dejó Bonamassa con color de Blues fueron para enmarcar cuando todavía quedaba mucha noche por delante para mantener el listón.

JOE BONAMASSA

Pero Bonamassa tiene tantos recursos como guitarras (casi una por tema) para cambiar constantemente de traje en lo musical. Lo siguiente sería un blues con cierto aire country de título “When The Fire Hits The Sea”. Y todavía iba a adquirir más brillo la noche cuando el teclado aparecería para mezclarse de igual a igual con la guitarra en “So, It´s Like That”. La situación se relajó en parte con “If  Heartaches Where Nickels”, pero en el terreno musical siguió a niveles estratosféricos. La manera de recuperar el ritmo fue pisar a fondo con “Slow Train”, un nuevo tema que aparecerá en su próximo disco. De fulgurante inicio es impresionante la cantidad de matices y la estructura de un verdadero temazo que va más allá de los relucientes solos, que también los tuvo. Tras “Steal Your Heart Again” llegó el turno de un momento siempre especial en los conciertos de Joe Bonamassa. Sin embargo, no le daría en esta ocasión el lugar estelar a “Sloe Gin”, que en cualquier caso fue impresionante. El guitarrista, solo frente al público acompañado por ese sutil teclado, comenzó con solos de lo más rápidos para luego entrar en un tema profundo y con mucho sentimiento, alejándose del micro para cantarlo y crear esa acogedora sensación mientras que el silencio acogía a una atenta concurrencia, solo roto por algún iluminado que aprovechó el momento para dejar oír su voz y salir en la foto como el más gracioso.

JOE BONAMASSA
JOE BONAMASSA

El músculo regresaría al concierto con “The Ballad Of John Henry” en la que Joe utilizó el theremin para acompañar con sonidos un tema que de verdad aprecias en lo que vale cuando lo ves en directo. Con ese riff potente siempre por delante ofreció detalles que en estudio se pueden escapar.

JOE BONAMASSA

Llegado el punto en el que todo el mundo comenzaba a rendirse a los pies del dios “Happier Times” mostró la cara más asequible de todo el repertorio, para enlazarlo con un festivo “Never Make Your Move Too Song”. Tal vez el momento indicado para que la gente se moviera, pero el público que reúne este guitarrista, aunque variado, es un público que aprecia la música ante todo y lo que quería era no perder detalle de lo que veíamos en escena. Pues para regocijo de todos el concierto todavía tenía momentos de lo más brillantes antes ni siquiera de llegar a los bises. Podemos hablar de “Great Flood” que nos volvía a llevar al puro blues, pasaríamos por “Young Man Blues” que aceleraría de nuevo el ritmo con el teclado Hammond sonando espectacular y recordándonos a Purple y nos detendríamos en la acústica con la que interpretó el guitarrista completamente en solitario “Woke Up Dreaming”, posteriormente a realizar un recital de solos con los que dejó boquiabiertos a propios y extraños. Lejos de vanaglorias para nada resultó aburrido el momento. Joe buscó la respuesta del público, el calor que ya le había ido llegando a lo largo de toda la noche y recibió entre solo y solo un sinfín de piropos. El más curioso fue el que le dedicó alguien en solitario: ¡¡de mayor quiero ser como tú!!, a lo que el guitarrista contestó negando con la cabeza con la carcajada general. Suponemos que no pudo entenderlo ya que nos habló un inglés cerrado y tan solo dejó salir de sus labios muchas gracias en el idioma de Cervantes. El mencionado acústico fue un subidón total, pero el resto de los sensacionales músicos que acompañan a Bonamassa merecían despedirse con él y volvieron a ocupar sus posiciones para interpretar un “Mountain Time” roquero tras el que la banda se despidió con la sala entregada.

JOE BONAMASSA
JOE BONAMASSA

 Regresaron con Joe Bonamassa volviendo a hacer alarde de nuevos modelos de guitarra y nuevas afinaciones. Tras retomar el pulso con “Bird On A Wire” el final tenía que ser largo y memorable. Así ocurrió con “Just Got Paid” con un final de lucimiento total de todos los músicos, especialmente (claro está) del guitarrista. Llegado a un punto éste se desató con el theremin emulando a Jimmy Page y ofreciendo destellos Zeppelin del “Dazed & Confused”, marcándose incluso solos perfectos en homenaje a esos gigantes de los 70. Después de un concierto donde había destacado el virtuosismo, pero también la composición y el feeling de los temas, el astro de la guitarra nos cosió a solos en una apoteósico final en conjunción con una banda que nos presentó tras el último estruendo: Carmine Rojas al bajo, Bogie Bowles a la batería y Rick Melick al teclado. Después de dejar literalmente alucinados a todos los presentes un escueto y modesto I´m Joe Bonamassa, tahnk you fue su adiós definitivo mientras seguía saludando a un público que todavía permanecía ovacionando a una de las figuras más geniales que a día de hoy tiene la música a nivel internacional. Un hombre tocado por un don y revestido de un desbordante talento.

Texto: ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

Fotos: MARI JOSE MARTIN (mari@lemiradanegra.es)