CRÓNICA: MICHAEL ANGELO BATIO + SPACE OCTOPUS
MICHAEL ANGELO BATIO
MICHAEL ANGELO BATIO + SPACE OCTOPUS
Miércoles 6 de mayo de 2026 – D8 Sorkuntza Faktoria – Bilbao
No se si el nombre de Michael Angelo Batio era realmente reconocido entre los seguidores más generalistas hasta su entrada en Manowar para hacer un papel que en el lugar de Ross The Boss le viene que ni pintado tanto por calidad como por imagen. Lo cierto es que este hombre es una atlántica academia de guitarra metalera ambulante en cada una de sus actuaciones. Y ahora, aupado por ese papel en la banda de Joey DeMaio en los últimos años, está encontrando en esta gira una atención más que merecida en la que deja bien patente que, más allá de poder estar al servicio de cualquier grupo, tiene un interesante un propio trayecto personal y musical ligado a su propia pasión por el heavy metal. Hace gala de una depurada técnica con la que se permite impresionar sin olvidar sentir cada nota que toca. Y todo ello lo sabe mezclar perfectamente con momentos de sus conciertos tremendamente entretenidos, con anécdotas personales de una vida que le ha hecho estar ligado a múltiples estrellas del rock que tal vez hayan transcendido más que él mismo, pero que seguro que le siguen considerando todo un maestro. Lo que es.


También magistral fue el tramo de actuación que pude ver de Space Octopus. No pude llegar a ver más allá de cuatro temas en los que me encantó reencontrarme con el trío encabezado por el pulpo Dann Hoyos. Lejos del estilo de Rise To Fall o Rat-zinger el guitarrista vizcaíno sigue manteniendo vivo este proyecto más personal en el que además de dar rienda a su faceta como fino instrumentista se encarga de la voz para encontrar un mestizaje lleno de color.


En el instrumental “The Call” sigue portando esa característica máscara llena de tentáculos con la que se paseó entre el público mientras no dejaba de tocar con su guitarra. Se lamentaba por no poder acabar de manera perfecta el concierto por un problema con el instrumento durante la interpretación del festivo “Evádeme”, pero nadie dejó de mostrar su admiración por lo ofrecido sobre las tablas por parte de un trío exquisito capaz de transmitir muy buen rollo en el escenario y con una música que pese a su técnica es tremendamente accesible y abierta.


Quedó claro desde que apareció en escena Michael Angelo Batio que su show iba a ser más que un concierto una reunión íntima con sus seguidores en la que aparte de su destreza como instrumentista íbamos a disfrutar de algunas anécdotas acaecidas a lo largo de su carrera. O de su vida, que ha ido directamente ligada a su trayectoria musical. No fueron pocas las alusiones a momentos vividos con otros músicos las que que hizo el guitarrista a lo largo de la descarga. Ya desde el principio nos preguntaba si todos entendíamos ingles, dejando claro que aparte de tocar tenía cosas que contarnos.


El guitarrista puso su mejor cara desde el principio hasta el final, a pesar de tener que retomar el primer tema de la noche, un “Tribute To Dimebag” en el que expuso algo que este hombre realiza con tanta devoción por la figura homenajeada como imaginación y talento para hacer de retazos de temas de Pantera, en este caso, un tema instrumental propio cargado de cariño por su parte. Lo mismo hizo, entre intercalaciones de temas propios con Eddie Van Halen, Randy Rhoads o Metallica. Una auténtica gozada para los buenos seguidores del heavy metal que corearon algunos de los tramos de estos temas. Un estilo que encumbra con devoción Michael Angelo Batio tanto con su talento como con la pasión que demuestra a la hora de tocarlo.


Entre esos temas también se acordó de composiciones completamente propias, como “Hands Without Sahadows”, “Rain Forest” o “No Boundaries”. Auténticas maravillas que sonaron espectaculares, con pequeñas charlas por parte del guitarrista en las que no dejó de contar anécdotas acaecidas con diferentes músicos a lo largo de tantos años.


Quien más quien menos esperaba el momento de verle tocar esa doble guitarra. Una de las imágenes que se nos vienen a la cabeza si pensamos en él. Ese momento llegaría tras “8 Pillars Of Steel”, con la ayuda de su bajista se calzó dos guitarras unidas que el tipo demostró ser capaz de tocar con tremenda habilidad y velocidad. Para que viéramos que no había truco, una vez hecho el número maestro desmontó las dos guitarras para que viéramos que ciertamente era eso. Dos guitarras unidas y que no había otro truco más que su propia habilidad a la hora de tocarlas.


Se puede ser así de heavy y además ser un tipo así de ameno y simpático, aunque en Manowar tenga que poner cara de malo. Alguna broma con eso también cayó a lo largo de concierto por su parte. Un show cercano y entretenido demostrando además un virtuosismo fuera de serie sin dejar de ofrecer temas melódicos y apasionados, tanto propios como los retazos de clásicos que pasa por su filtro para construir con marca propia autenticas odas al heavy metal.
ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)
