CRÓNICA: GILIPOJAZZ
GILIPOJAZZ
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Viernes 27 de febrero de 2026 – Sala Kafe Antzokia – Bilbao
Lo decía Ángel Cáceres a la hora de dar los agradecimientos al abarrotado Kafe Antzokia de Bilbao. Con el sentido del humor habitual que nunca les falta a Gilipojazz, nos decía que no estaba nada mal para un trío que se formó con la intención de tocar semicorcheas porque en sus bandas no les dejaban llegar a este poder de convocatoria que tan solo con dos discos les ha hacho pasar de un puñado de personas en la capital vizcaína a alcanzar una gran entrada en una de las salas más céntricas y emblemáticas de la villa.


Después de llenar el Azkena en esta misma gira de su segundo disco “Progresa Adecuadamente” hoy los madrileños pasaban a un aforo bastante mayor que para nada se les quedó corto. Sin poder decir que se llenara la sala tampoco debió faltar demasiado. Tal vez para la siguiente. Al margen de ello el grupo ha conseguido salir a nivel internacional, hasta el punto de haber tocado en el prestigioso festival de jazz de Montreux de Suiza, con un reciente EP en vivo que así lo atestigua. Y esto con una banda instrumental, aunque también en plan de coña ellos nos digan que no es más que a un 87,951%. Y es que hay voces, hay silbidos, hay chasquidos de dedos y diálogos entre los componentes. Todo eso que los convierte en únicos está detrás de este éxito que está cosechando el grupo.


De nuevo al son de “a lo loco se vive mejor” la banda salía a escena para hacer un concierto muy parecido al que vimos en la sala Azkena hace un tiempo. No en vano, estamos en la misma gira, pero hoy les verían un puñado de nuevos seguidores que se sorprenderían más que los que ya conocíamos al grupo, aunque agradados saldríamos de allí todos igualmente.


Con la broma de realizar ciertos ejercicios de calentamiento arrancaron intencionadamente de manera atropellada. Pero es que hasta para estos pequeños guiños cómicos instrumentales son virtuosos y demuestran lo estudiado que tienen cada nota que sale de tan solo tres instrumentos que sonaron con una nitidez que también se agradeció en el día de hoy. Ya con los engranajes a pleno rendimiento “Cohetes Vallejo” dio el pistoletazo definitivo de salida a hora y media de virtuosismo, comunicación y humor.


Vacilaban sobre la posibilidad de que algo saliera mal ante tanto despliegue de técnica, pero con estos malabaristas parece imposible que algo se les caiga al suelo. Así que salieron perfectamente “Franz Ferdinad” y ese “Payasos”, sobre un videojuego de los 90 que aun no ha sido inventado, seguido de “Metalpatitos” y sus alocados diálogos entre Angel e Iker. Uno con el bajo y voz y el otro con la guitarra y voz son capaces de ponerse mutuamente a prueba y no se les borra la sonrisa del rostro. Parece mentira que algo que tiene que requerir una concentración enorme ellos lo desarrollen con una naturalidad que a alguno igual le hace pensar que esto es fácil. Pablo desde la batería también hace voces y incluso le vimos tocando bajo y batería a la vez. ¿Quien da más?


Y es que Pablo se calzó el bajo cuando Angel hizo lo propio con la acústica para “Mi Madre Es Azafata (Y Viajar Me Sale A Mitad De Pecio) y el popurrí (que le gusta más a Ángel que medley) dedicado a Dragon Ball, ya que ellos nacieron en los 90. Parte del público seguro que también teniendo en cuenta que se sabían de bien esas melodías que corearon.


Tras este paréntesis que dinamiza aún mas un concierto que nunca cae en la monotonía llegaba “Jaco Malfoy”, inspirada en Jaco Pastorius y Drago Malfoy según Ángel. Y es que como también comentó, lo bueno de hacer canciones instrumentales es que les puedes poner el título que te de la gana.


La banda es original también para elegir versiones. No se podían conformar con unos cualquiera y el reto fue hacer el “Focus II” de los clásicos Focus. Tras ello el teclado que presidía desde el suelo la descarga fue alzado, no sin momento cómico, para que los tres componentes tuvieran una disputa a la hora de tocar las teclas en una especie de pelea sonora con pique incluido. Hasta esto lo hacen sonar bien estos chicos. Otro momento rupturista de una descarga que retomó el formato estándar, si es que eso se puede aplicar con estos chicos, con “Sandwich”, explicada por Ángel como un tema que, como su título indica, cuenta con una parte inicial y final similar que sería como el pan de molde y luego dentro pueden ir metiendo lo que ta apetezca para rellenarlo. Virtuosismo desbocado en este caso.


Con todo el público en el bolsillo amenazaban despedida recordando los tiempos en que estudiaron en un colegio de monjas con “Hasta Mañana Si Dios Quiere”, dejando para el final dos temas que, al menos en su título, van enlazados “Iker me Debe Un Café” e “Iker Ya No me Debe Un Café”. Que no queden dudas sobre el pago de las deudas en el seno de la banda. Nosotros les debemos otra noche de buena música y diversión.


Una banda que fusiona en su música todo lo que le viene en gana con la capacidad de darle sentido dentro de una locura musical de difícil catalogación, está claro que lo suyo no es lo comercial, pero de la misma manera queda patente que están gustando a un público tan amplio y variado como su propia música. Comentaron que antes del segundo disco escuchaban mucho Pantera en la furgoneta, pero que ahora escuchan mucho a Serrat. No se si eso será una pista de por dónde pueden ir sus futuras canciones, porque estamos ante una banda imprevisible. Tal vez otra de las claves para entender esta pequeña revolución que está suponiendo en muy poco tiempo Gilipojazz.
ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)
