CRÓNICA: AVALANCH
AVALANCH
AVALANCH
Sábado 17 de enero de 2026 – Sala Urban Rock Concept – Vitoria-Gasteiz
En el año nuevo se inicia la segunda parte de la gira de 30 Aniversario de Avalanch. La legendaria banda asturiana sigue haciéndose un merecido homenaje a sí misma en esta etapa de su carrera, con un legado musical que se ha recopilado en un álbum conmemorativo con un puñado de temas regrabados de toda su trayectoria y que ha dado la excusa perfecta para seguir en la carretera. Hace un año en esta misma sala dieron la sorpresa de contar con Ramón Lage como invitado especial, acabando por ser uno de los reclamos de las siguientes fechas de la gira. Por desgracia en los últimos meses la banda no ha podido seguir contando con él, uno de los motivos por los cuales han tenido que posponer recientemente su programada gira hispanoamericana. El vocalista está atravesando algún problema de salud que va para largo, según informó el propio Alberto Rionda antes de los bises. Le deseamos una pronta y total recuperación tanto para salir a la carretera con Avalanch como con su actual banda Adventus.


Al que ya vimos de nuevo en el grupo fue a Manuel Ramil. El también miembro y pilar fundamental de Adventus se ha reincorporado a la banda después de un largo periodo en el que tuvo que lidiar con un problema cardiaco. Y vaya si se nota su presencia en el directo de la banda. Porque se puede salir del paso con esos teclados grabados, pero nada puede sustituir su presencia sobre el escenario, con su carisma y entrega habituales, apoyando también en coros junto con un siempre activo Nando Campos de una manera impecable.


Impecable fue también la actuación en conjunto de la banda. La no presencia de Ramón deja todo el protagonismo como voz principal y frontman a un José Pardial que se ha erigido en uno de los mejores vocalista de heavy metal en habla hispana en la actualidad. El vocalista oficial de la banda se ha hecho con ese puesto con la seguridad que le da una portentosa voz que manejó a su antojo, tanto para llegar a los registros más limpios y sutiles como para rugir como un león cuando la situación lo requería. Además, transmitió muy buen rollo con sus compañeros, con algún momento hasta cómico con un Bjørn Mendizabal, que tras la batería es una maquina precisa y consistente que parece disfrutar como un niño en todo momento. Un buen ambiente que rodea al líder Alberto Rionda, siempre concentrado, pero que también aceptaba de buena gana esos guiños de sus compañeros. Hasta el reto que le lanzó Pardial de contar algún chiste le sacó una sonrisa al guitarrista.


En cuanto al repertorio, asistir a esta gira es algo que todo seguidor podrá guardar como un recuerdo muy especial, puesto que es un repaso a toda una carrera que no se suele dar con nuevo disco bajo el brazo. Tal vez se puede echar de menos “Juego Cruel”, que sí entró en el recopilatorio y que hubiera supuesto la guinda al recordar aquel “La Llama Eterna” con Juan Lozano como vocalista. Aunque tampoco lo digo como reproche, sino como ese matiz que pudiera haber complementado una gran descarga.


Ante un público entregado la banda arrancó con una larga intro con video proyectado en la pantalla que les acompañó durante la actuación lanzando diferentes imágenes. Y empezando por el presente fueron “Horizonte Eterno” y “El Dilema De Los Dioses” los encargados de hacernos entrar en acción. Temas ya registrados con José en la formación. Pero el vocalista no se deja de entregar de la misma manera alcanzando el registro que cada tema requiere, independientemente de quien lo cantara originalmente y cuantos años atrás se editara. Ya lo ha dejado plasmado en estudio en el recopilatorio y en directo simplemente es que los clava.


Tras “Lilith” llegaron muy pronto los temas de la que puede ser su obra más icónica “El Ángel Caído”. Enlazados sonaron “Delirios De Grandeza” y un “Xana” al que se le dio entrada haciendo al público corear el estribillo, como suele ser habitual. Dos bazas importantes disparadas en el tramo inicial del concierto que dinamizaron mucho la descarga. A ello se sumó la pasión con la que José Pardial interpretó temas en principio no tan clásicos como “La Flor En El Hielo”, que fue para enmarcar. Y para que no faltaran alicientes en la primera mitad llegó un “Lucero” que tiene el honor de ser de los más cantados por todo el personal. Fue continuado por un emotivo y elaborado “Niño”, que la banda hace funcionar a la perfección en directo.


Continuaron “Mil Motivos” y un potente “Aun Respiro”, al que la actual formación de Avalanch le sacó mucho brillo en directo. Fue el momento de que se tomaran todos un respiro menos Bjørn , que se quedó solo en el escenario para realizar un técnico e interactivo solo de batería para el que supo ganarse la complicidad del público. Alberto Rionda le dio el relevo para que también el batería cogiera aire con la interpretación de “Santa Barbara”, sentido guiño a su Asturias natal. Los relevos continuaron con José Pardial y Manuel Ramil apareciendo en escena para en solitario ambos músicos nos ofrecieran una magistral interpretación de la balada “Vientos Del Sur”.


Las imágenes del video clip de “Otra Vida” se proyectaron, pudiendo ver la imagen del ausente Ramón Lage, que colaboró en estudio en la regrabación del tema para el recopilatorio. Retomaban así el pulso de cara a la recta final, con un “Baal” en el que el vocalista sacó a relucir sus registros más agresivos. Joder, que cabreado estoy, bromeaba al final de la excelente interpretación.


Se calmaba su registro, aunque no dejaba de brillar con “Pies De Barro”. El buen ambiente que se reflejó en escena a lo largo de la descarga tuvo su extensión hasta a su técnico de luces, al cual “engañaron” para que subiera al escenario para que le cantáramos el cumpleaños feliz. Y tras ello el pegadizo “Alas De Cristal” fue el que dio pasó a los bises, con insistente petición para que la banda volviera al escenario.


Lo hicieron para llevarnos hasta las montañas asturianas con el himno de batalla “Pelayo”. Y toda una sorpresa nos dieron cuando invitaron a escena a Miguel Angel Leal (Amaltea, Ago) para acompañar en la guitarra en “Torquemada”, recordando algo habitual a lo largo de la trayectoria de una banda que hasta la última época siempre había contado con dos guitarristas. Pues Miguel Ángel se vio muy feliz durante esos minutos, con acercamientos a cada componente del grupo, provocando aun mayor algarabía en el recinto ante el habitual clásico final del grupo.


Tras 30 años de trayecto tenemos a unos Avalanch en muy buena forma, trasluciendo buen entendimiento entre ellos y con visos de poder seguir teniendo un brillante futuro en el que seguir conservando el tesoro que es todo este legado y aumentarlo con nuevas canciones. El detalle de ver en las primeras filas a algunos seguidores muy jóvenes a los que los miembros de la banda tuvieron a bien subir al escenario para la foto final es buena prueba de futuro para un grupo que ya trasciende varias generaciones.
ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)
