CRÓNICA: ZURBARÁN ROCK BURGOS (primera jornada)
Overkill
ZURBARÁN ROCK BURGOS (primera jornada)
10 de julio de 2026 – Espacio El Plantío – Burgos
El, siempre relativo, éxito se queda corto para un festival gratuito que en su novena edición ha sobrepasado cualquier expectativa que corresponda con esa palabra. El Zurbarán Rock comenzó siendo un modesto festival que en las primeras ediciones apenas destacaba por encima del número general de festivales gratuitos realizados en cualquier otro lugar de la península. 9 ediciones después en una línea constante de superación ha afrontado una edición en la que han tenido que realizar cambios al dejar ya pequeño el parque de San Agustín en el que venía realizándose los últimos años, para pasar a un nuevo emplazamiento que desde la primera edición han vuelto a dejar pequeño ante la avalancha de seguidores del heavy metal que se han desplazado desde cualquier punto geográfico. Y no solo respondiendo ante un gran cartel, sino a la fama justamente ganada por el festival tras el trabajo y desempeño de todas las ediciones anteriores por parte de sus organizadores.


El cambio de emplazamiento, junto al campo de futbol de El Plantío, podría generar dudas con respecto a lo que ya sabíamos que venía rodado en la anterior ubicación, pero una vez superado el festival cabe destacar las mejoras en los escenarios, ubicados en paralelo, permitiendo que se desarrollaran las actuaciones sin solapamientos. Además, aunque alguien pensara que se podían echar de menos los árboles del parque de San Agustín, el propio estadio proyectaba una sombra que se agrandaba a medida que caía el sol hasta cubrir todo el recinto aun con horas de luz solar por delante en unas jornadas en las que el calor apretó de lo lindo. En la parte de atrás también se encuentra el rio Arlanzón, que a lo largo de todo su cauce está lleno de árboles y donde se podía descansar cuando así se requiriera. En otros aspectos, el servicio de barras era amplio evitando demasiada demora en ser atendidos. Con precios populares que ni tan siquiera vamos a entrar a comparar con otros festivales de pago. Y para mayor comodidad al margen de los baños portátiles se abrieron los de la aledaña plaza de toros para mayor comodidad. Solo el agobio de las actuaciones más multitudinarias, que al salir del foso me dificultaba encontrar hueco para colocarme en algún lugar optimo para ver las actuaciones, sería lo que destacaría como punto negativo. Pero un punto negativo que, precisamente, abala el sobrepasado éxito del evento.


Pena me dio no asistir a la previa del jueves, que más que una jornada más del festival vino a ser un añadido por sorpresa con motivo del 135 aniversario del Diario de Burgos. Una jornada extra que de momento no se ha anunciado para el próximo año en el que se han confirmado como fechas los días 9 y 10 de julio de 2027 en este mismo recinto. Veremos hasta entonces si finalmente se decide volver a hacer algo similar.


Las bandas de apertura de cada jornada ya eran buena muestra de la calidad del cartel. Que una banda con la trayectoria de décadas de Azrael abriera la traca de música del viernes dice mucho y bueno para el Zurbarán Rock. Y es que los de Granada vienen siendo desde tiempo atrás uno de los mejores exponentes del heavy metal en castellano en su aroma más tradicional. Con un Marc Riera espectacular a la voz y una banda funcionando a pleno rendimiento expusieron viejos y nuevos temas desafiando al sol y al calor. Muchos los vimos desde el lateral cobijados bajo la sombra del estadio, pero también hubo valientes que frente al escenario cantaron himnos más recientes como “Vivir Morir”, algunos con el sabor a clásico que ya tiene “Al Amanecer” y clásicos del heavy metal estatal como “Tarde Ya” o “Sacrificio”. 35 años de buenas canciones que les dan un juego brutal para que nadie desconecte de unos directos en los que la banda siempre se muestra imponente, sin perder un ápice de actitud a medida que pasa el tiempo y reivindicándose como un grupo que merece mucha más consideración por parte de los seguidores de este estilo en la lengua de Cervantes.


Los británicos Fury entraron a última hora en el cartel en sustitución de Tailgunner, pero ni mucho menos pasaron por el festival como suplentes. De hecho, dieron una destacada descarga de la que muchos hablábamos al día siguiente como una de las que más nos agradó. Una descarga en la que exponen un sonido que va mucho más allá de un heavy metal que de las fuentes clásicas pasa a tener un espíritu actualizado. La conjugación de voces entre Julian Jenkins y Nyah Ifill da mucho colorido, tanto sonoro como visual. Y eso que parece que no hacen un gran espectáculo, pero la banda tiene una presencia escénica muy vistosa. Cuentan además en sus filas con Becky Baldwin en el bajo, miembro actualmente de Mercyful Fate.


Su show entretuvo y gustó a partes iguales, ya que al desparpajo mostrado por la banda se sumó un conjunto de temas tan originales y entretenidos como el homónimo de su última obra “Interceptor”, declaraciones de intenciones como “It´s Rock And Roll” o temas tan cargados de energía como de matices como “Bornout” o “Road Warrior”. No se puede hablar de una revelación ante una banda que lleva en activo desde 2010, pero lo cierto es que el grupo británico viene dando pasos adelante en su popularidad en los últimos años y este paso por el Zurbarán solo es un paso más en ese crecimiento, convenciendo ante miles de personas.


No tardó demasiado en llegar el que para mí era uno de los platos fuertes, Sascha Paeth´s Masters Of Ceremony. Una de esas joyas que nos ofrecía un cartel, que como ha venido siendo habitual, siempre nos ha brindado la posibilidad de ver a bandas poco habituales en nuestros escenarios. Sascha Paeth sería protagonista en Burgos por partida triple, ya que en la jornada del sábado actuaría por primera vez en España con Heavens Gate, tanto en acústico a la mañana en la zona de la catedral como en eléctrico por la tarde en el escenario principal del festival.


La banda liderada por el guitarrista alemán viene integrada por varios músicos vinculados a Avantasia, lo cual dio pie a que tuvieran el guiño de “Symphiny Of Live” a lo largo de un repertorio en el que resultó sublime la actuación de Adrienne Cowan en la voz, muy protagonista rodeada por músicos que con sobriedad ejecutaron a la perfección un repertorio fundamentalmente centrado en su disco de 2019 “Signs Of Wing”. No será la propuesta más festiva para enganchar más al público en un festival al aire libre, pero musicalmente fue algo cautivador e hipnótico.


Los asturianos Eden merecían una oportunidad de este tipo tras más de un cuarto se siglo luchando desde tierras asturianas por mantener viva la llama del heavy metal tradicional en su onda más melódica. La banda siempre ha estado muy cerca de otros grupos míticos de la escena local, habiendo formado parte de Warcry el mismo Javier Díaz, guitarrista y pilar fundamental durante todo este tiempo, en una época muy primigenia de la banda de Victor García. El grupo ya cuenta con 6 discos en los que se ha apreciado siempre una evolución positiva en la consolidación de su estilo. Los múltiples cambios de formación no les han frenado en el tortuoso camino que supone hacer heavy metal en este país. Por eso darse alguna vez este gusto es algo merecido. Y les llegó en este caso por haber ganado el concurso Las Candelas.


Pudimos apreciar ademas que entre el publico contaron con mas de un seguidor que se sabía bien sus canciones. Apostaron por su última obra “Alma De Libertad” con temas como “Ave Fenix”, “Nunca Más”, “Alma De Libertad”, “Puede Ser”o “Ella”. Está claro que la banda apuesta más por el presente y futuro, viéndose en un momento muy sólido de su larga carrera, con la inclusión del reciente single “Cantos De Libertad”. También rescataron selectos temas del pasado, “Desde El Aire” o “Melancolía”, dejando una gran imagen en Burgos.


La expectación con Hardcore Superstar generó el primer momento de gran aglomeración en el Espacio El Plantío. Y la banda sueca, otra que no es fácil de ver por aquí, correspondió haciendo una actuación de las que en cualquier festival hace vibrar hasta a las piedras. No importó que se jugaran unos cuartos de final del mundial de futbol entre España y Bélgica, aunque quien más quien menos estuviera atento al resultado. Incluso en la pantalla ubicada en el ecuador del recinto se proyectaba en un vértice de la misma el partido junto a las imágenes del concierto. Es lo que tiene el deporte rey.


Pero eso no despistó a una mayoría de fans entregada a la banda dese su salida a escena con “Guestlist”. Con el vocalista Jocke Berg moviéndose de lado a lado del escenario, aprovechando todo el terreno y subiéndose a los bafles laterales para que también el público de los extremos se metiera en la descarga. Allí todo el mundo debía formar parte de la fiesta que montaron con “Wild Boys”, “Above The Law” o “Electric Rider”. Llegaría un momento en el que la conexión fue tal que el vocalista cantó desde la valla junto a una niña que se encontraba en primera fila.


La conexión fue plena y el calor no apaciguó los ánimos en un concierto sin descanso para ir sucediendo temas de hard rock con el sello del siglo XXI como “We Don´t Need A Cure” o “Last Call For Alcohol”, cerrando a lo grande una descarga electrizante y enérgica con los himnos “We Don´t Celabrate Sundays” y “You Can´t Kill My Rock & Roll”. Sus temas de ritmos trepidantes y ese espíritu gamberro y festivo fue un cóctel letal para triunfar en un festival al aire libre.


Los catalanes Savaged hicieron gala de su propuesta vintage. Su imagen y su sonido evocan años 80 en cada nota y en cada gesto. Incluso se marcan un numerito típicamente ochentero en el tema dedicado a “La Matanza De Texas”, “Texas Bloody Texas”. Uno de los temas integrantes de su más reciente obra “Rising”. Como si hubieran viajado en el tiempo, aunque sean temas nuevos, sonaron “Fire It Up” o “Stealing The Night”, este último uno de los rescatados de su debut de 2024 “Night Stealer”. El cierre fue con un tema que suena doblemente clásico. Un “Queen Of My Salvation” pegadizo desde la primera vez que lo escuchas.


Uno de los grandes del thrash metal de todos los tiempos era otro de los platos fuertes de la jornada y del festival. El incombustible Bobby “Blitz” Ellsworth sigue liderando esta factoría de tralla llamada Overkill que en este caso se resintió en parte al aparecer sin uno de sus guitarras. Tampoco estuvo el bajista D.D Verni, sustituido ya desde hace tiempo en los directos. Su puesto fue ocupado por Christian Olde Wolbers.


Esos hándicaps no impidieron que la banda dejara su sello en el festival con una completa actuación que se inició con el reciente“Scorched” para ir dando un repaso a otras épocas. De ahí en adelante recibimos una terapia de agresividad sonora capitaneada por un vocalista que a sus 67 años puede que no se mueva como antaño, pero su presencia al frente del escenario levantando el pie de micro ya es imponente, mientras que su chirriante voz permanece intacta.


Un repertorio excelentemente confeccionado para sus seguidores fue pasando por “Rotten To The Core”, “Bring Me The Night”, “Hello From The Gutter”, “Deny The Cross”…. Se permitieron profundizar en su larga carrera con “Electric Rattlesnake”, “Mean, Green, Killing Machine”, “Necroshine” o “Horrorscope”. Y aun pisaron más a fondo el acelerador antes de los bises con “The Surgeon”, “Ironbound” y el imprescindible “Elimination”. Todo ello entre pogos, circle pits y la euforia de los más fieles seguidores de una banda enorme en la historia del metal y clave en el thrash metal.


La apisonadora de New Jersey terminó por pasar por encima de nosotros con los bises “In Union We Stand”, “Evil Never Dies” y la tradicional versión de The Subhumans “Fuck You”. Si así es como se las gastan mermados tenemos que celebrar que Overkill sobrepase los 45 años de carrera en una forma envidiable que espero nos permita seguir disfrutándoles en muchas ocasiones más.


Hitten retomaban el espíritu más ochentero que dejaron Savaged en ese mismo escenario un rato antes. Los murcianos son una de las apuestas más creíbles dentro de ese espíritu revival. Y es que con ellos la frase hecha de esto ya no aporta nada salta por los aires al comprobar lo buenos que son en lo suyo. No les costó conectar con el público con “While Passion Lasts”, “Meant To Be Mean” o “Twist Of Fate”. El vocalista Alex Panza demostró desparpajo, con una imagen que me recordó al más clásico Klaus Meine de Scorpions, aunque con un registro más agudo y heavy en este caso. Cabalgan en esa línea entre el hard y el heavy con soltura. Tuvieron tiempo para solo de batería y supieron buscar y jugar con la respuesta del público en los solos de Danny Meseguer y Jhonny Lorca, antes de despedirse con “In The Heat Of The Night” habiendo convencido a los muchos que ya conocen el talento de la banda y los que lo descubrieran esta noche.


Tras ver la actuación de Induction cerrando la primera jornada completa del Zurbarán Rock 2026 creo que habría que empezar a conocer a la banda por algo más que por ser el grupo en el que se encuentra el hijo de toda una leyenda como Kai Hansen. Lo cierto es que los que hemos crecido con la música de su padre no podemos evitar ver ciertos gestos reconocibles en Tim Hansen que nos generan una simpatía inicial, pero al margen de eso él es solo uno de los guitarristas de un grupo que funciona como conjunto de manera impecable, como apreciamos en una actuación que muchos acabaron destacando como de las mejores del día.


Buena parte de su repertorio se centró en su más reciente obra “Love Kills!”, con temas de power metal que no por ello son prototípicos Tienen su punto propio canciones como “Beyond Horizons”, “Dark Temptation” o “I´m Alive”. La banda multinacional cuenta con el vocalista italiano Gabrielle Gozzi, al cual ya vimos en este festival junto a Temperance. Mostró una espectacular voz en todo momento, siguiendo con el repaso a su nuevo disco con el homónimo “Love Kills!” y “Strangers To Love”. La primera mitad de descarga centrada en esa tercera obra fue rodada con un grupo imparable en busca de la conquista del público.


Nada impediría que el grupo siguiera convenciendo con “Steel And Thunder”, “Medusa”, “A Call Beyond” y “Virtual Insanity”, rescatando temas de sus anteriores discos, pero siempre con el nuevo como referencia. Y la gran sensación dejada en Burgos se apuntaló con “Gods Of Steel” y “Queen Of Light”. Como en otras ocasiones ha ocurrido con otras bandas puede que este festival sea una lanzadera para un grupo que dejó una unánime sensación de triunfo para cerrar la jornada.
ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)
