CRÍTICA: LEIZE – LEIZE

 

LEIZE

(Leize)

8´5/10

 

 

Ojalá sea “Para Siempre” esta segunda juventud que Leize vienen viviendo en esta fructífera segunda etapa de su trayecto como banda. Tras su regreso en 2007 que en principio parecía tan tímido como su modesta despedida la banda no ha dejado de funcionar tanto en directo como en estudio, creando temas que sus seguidores de manera prácticamente unánime hemos acogido como nuevos clásicos que en sus actuaciones no se quedan a la zaga de sus añorados e imperecederos viejos temas. Cogía este trabajo con un poco más de curiosidad que los anteriores, puesto que tras el discazo redondo que fue “Cuando Te Muerden” llegaba un “Deriva” editado en medio de cambios de formación, con la inesperada salida de Patxi Carrasco que sin embargo, gracias al perfecto acoplamiento y tremendo fichaje del ex Hira Mikel Lazcano en la guitarra no se resintió en el directo. Ahora con la vieja guardia de Felizx Lasa y Toño Rodríguez perfectamente fundida a la savia nueva de Ibi Sagarna y el propio Mikel se han marcado un auténtico discazo que no va a defraudar a nadie y que marca un nuevo impulso si cabe de su carrera a estas alturas de la película

Un nuevo impulso porque considero que la aportación de Mikel se ha dejado notar de una manera brutal, contribuyendo si cabe más al sonido hard rockero de una banda que si bien líricamente siempre se ha encuadrado dentro del rock urbano instrumentalmente siempre ha tenido ese filo heavy y hard rockero que en este disco se acentúa con la vitalidad y la calidad guitarrera que imprime Mikel. Por otro lado, es un disco en el que la voz de Felix Lasa se mueve en ese registro más rasgado que ya se venía remarcando en los anteriores trabajos, acercándose en algún momento más a unos Barricada, con mayor crudeza y con unos coros menos presentes que en el pasado. Por supuesto los mensajes siguen siendo claves.

Y quería remarcar en la primera frase de la crítica el título del tema que cierra la obra porque me parece el mejor ejemplo del momento que está disfrutando el grupo. Pero la obra es variada y da para sacar jugo uno a uno a cada uno de los cortes. Un disco que pese a remarcar una saludable evolución de la banda es fiel a Leize. Con temas como “Un Paso Más” que es la perfecta manera de entrar en el disco con un inicio que hace muy bien las veces de intro. Luego hay temas como “La Piedra” o “Ya Los Sé”, con una mayor dureza que ya apreciamos en “Deriva”. “Nada me Quita La Sed” remarca un poco más la melodía. Y es que Leize han mostrado a lo largo de su trayectoria que aparte de reivindicación son también magistrales en esa otra parte más sentimental. “Imparable” por su pare ahonda más en la tesitura más afilada. Tremenda la guitarra de Mikel, que continua luciéndose por esa senda cortante en “No Se Que Pasó”. “No Podrán” es el inmejorable single de la obra que sirvió de adecuada carta de presentación. Un tema de completa actualidad, aunque si me apuráis seguramente no pase nunca de época como otras tantas canciones de la banda. “Alambre Fino” es el ultimo corte verdaderamente duro. “Déjate Llevar” no sé si considerarlo balada como tal, pero sí que relaja lo que es el computo del disco, cerrado con ese merecido homenaje a lo que la banda está viviendo y que ya he mencionado “Para Siempre”, que se queda en un estilo muy tradicional del grupo a medio camino entre su vertiente más dura y la más melódica. Simplemente una rúbrica perfecta.

La banda sigue viviendo un momento dulce, demostrando la autenticidad de toda su historia, la sinceridad de la que siempre han hecho gala, la ilusión de quien ama lo que hace y de quien tiene muchas cosas que decir en cada una de sus canciones, no solo por su mensaje sino por su calidad y ese estilo de marca propia. Todo ello lo captarán unos seguidores que no van a tardar en identificarse con cada uno de estos temas que llegan por la pura credibilidad que transmiten. Tal vez por ese alma pura que se respira en este momento de su longeva carrera hayan decidido titular al disco como la propia banda y dejar una portada simplemente blanca, algo que puede llamar la atención. Y no seré yo el que diga que el continente no se pudiera haber adornado más, o que se pudieran haber estrujado un poco el coco buscando algún título, pero el contenido resulta tan incuestionable que hasta desproveerlo de mayor parafernalia puede ser más simbólico de lo que parece, para que lo que realmente es un grupo, que sus canciones brillen por si solas. Nada es casual.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Sello: Maldito