CRÍTICA: PROFECÍA – RENACER

 

PROFECÍA

(Renacer)

7´5 /10

 

 

Profecía se formaron en Valencia a finales de los 80, teniendo un periodo de bastante actividad entre los años 92 y 98, año en que se disolvieron tras haber dejado un año antes su debut discográfico “La Gloria Del Peregrino”. Tras trece años de silencio han regresado en un complicado 2020, donde parece que la situación pandémica, al contrario que en otros casos, lejos de separar caminos ha vuelto a acercar a dos de los viejos componentes de la banda como son el guitarrista Vicente Castilla y el vocalista Daniel Fernando Campañá, a los cuales se han unido Sergio Fuentes a la batería, Ángel Sánchez al bajo y Simona Zaksaité en los teclados. Estos son los músicos que han registrado este acertado “Renacer”. Acertado desde un título que bien puede hacer referencia a la situación de la propia banda como de lo que realmente trata. Y es que estamos ante un disco conceptual que trata sobre la muerte no como un final, sino como un reinicio.

Este hecho es clave para entender que no estamos ante un disco que responda de lleno a las características que se pueden leer al buscar referencias sobre la banda, que viene definida por influencias neoclásicas. Yo más bien veo en este disco un trabajo de rock sinfónico y progresivo que nos hace descubrir nuevos detalles con sucesivas escuchas. Y aunque hay temas más veloces como el que tras la intro “Preludio A Un Ocaso” da título a la obra, lo cierto es que los medios tiempos llenos de sensibilidad van ganando la partida como apreciamos en los sucesivos “El Prisionero”, “El Camino Del Viento” o “El Viajero”, que por momentos cogen una calidez muy arábiga.

Siendo un estilo más clásico el de Profecía, también puede recordar a lo que Daniel F. Campañá realizó con Quorum, más orientado hacia esta línea melódica progresiva. De hecho, su voz natural se presta para transmitir en la línea intimista del siguiente “Astral”, aunque no deja de haber algún otro tema más veloz, como el contundente y cantado en inglés “Berserker”, que en el disco resulta un tanto experimental, puesto que se les ve más cómodos en castellano. El final de la obra llega con un extenso y completo “La Profecia II Parte”, que atiende a lo que es el rock sinfónico y progresivo, con cambios de tesitura y el requerimiento de una atención constante del oyente para reparar en el paso por sus diferentes planos.

A nivel de sonido puede quedar alguna cuenta pendiente. Tal vez se pueda pulir algo más algún aspecto, pero lo cierto es que con naturalidad la obra transmite ese sentimiento que pretende con una parte muy oscura dada su temática, por momentos algo enigmática y con una sensación de paz que nos lleva a terrenos musicales tan reposados como detallistas, sin perder de lado atisbos de luminosidad.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)