CRÓNICA: D-A-D + HANGARVAIN

D-A-D

D-A-D + HANGARVAIN

26 – 11 – 19

Bilbao (Stage Live)

 

Un día entresemana siempre siembra dudas sobre la presencia del público en un concierto, aunque en este caso creo que la oportunidad de ver a un grupo nada habitual de nuestros escenarios como los míticos D-A-D bien merecía una calurosa respuesta del personal. Y la tuvo, aunque no fuera tanto en cantidad como en calidad. El, tal vez, algo más de un centenar de personas que se dio cita en la sala Stage Live de Bilbao hizo de este concierto algo mágico en comunión con la banda. Y es que es una de esas ocasiones en la que el personal fue con la lección bien aprendida, conociendo y coreando todos y cada uno de los temas, incluidos los de su nuevo “A Prayer For The Loud”.

HANGARVAIN
HANGARVAIN

La tempranera hora de inicio de los teloneros Hangarvain hizo que apenas tocaran para un puñado de curiosos a los que intentaron meter en su descarga con mucho ahínco. Y no son para nada estos italianos una mala banda de hard rock tradicional, con energía a la par que talento y elegancia, pero tal vez les falte ese toque de personalidad y originalidad que el público de D-A-D podría buscar.

HANGARVAIN
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Venían presentando ya su cuarto disco “The Great Machine”, mostrándose ya como una banda curtida y con suficientes tablas, aunque resultara complicado romper la timidez en situaciones tan intimas como esta. Sin embargo, lo consiguieron en algunos temas donde el público les siguió el juego, especialmente en la curiosa versión de “Black Betty”. Demostraron condiciones para hacer este estilo, pero les falta ese toque que les diferencie.

HANGARVAIN
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Algo que D-A-D sí que atesora. Y es algo común a los grandes grupos de la escena danesa. Un país que no suele aparecer como primera referencia en cuanto de metal y rock duro, pero lo cierto es que las bandas que han llegado a tener repercusión internacional suelen caracterizarse por la libertad dentro de su estilo, algo que les lleva a tener un punto diferenciador.

D-A-D
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Y ese es el caso de D-A-D, que han coqueteado con el punk o el rock más accesible y cercano al pop indistintamente, aunque la actitud y la base como banda considero que es hard rockera. Así lo demostraron en esta descarga donde el grupo se mostraría con las hechuras de unos grandes de nuestra música que en otras circunstancias tal vez estuvieran reventando lugares mucho más grandes.

D-A-D
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El inicio fue arrasador, primero con el nuevo “Burning Star” y luego con clásicos como “Evil Twin”, “Jihad” o “Rim Of Hell”. Uno de los comienzos más electrizantes que recuerdo últimamente, con una banda sonando de lujo y un público que haría de cada canción un clamor. Ya quedó claro desde el principio que el personal no había ido exclusivamente a buscar los viejos temas, que se traían también aprendidos los nuevos.

D-A-D
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Ese “A Prayer For The Loud” puede que no sea un trabajo completo al nivel de algunas de sus obras pretéritas, pero los temas que pueden quedar dentro del repertorio tienen la fuerza para convertirse en clásicos. Quedó también patente con el homónimo tema de la obra. Muy bien respondido por el respetable, precedido de otro nuevo como “Nothing Ever Changes” y “Everything Glows”, este homónimo de su trabajo del año 2000.

D-A-D
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Hay que destacar el papel sonoro y visual que juega cada uno de los componentes del cuarteto. Y es que aparte de tocar con calidad y credibilidad, cada uno tiene un punto artístico particular que hace atractiva su presencia sobre las tablas. Así ocurre con el elegante batería Laust Sonne, cuya aportación en coros también es digna de destacar, el guitarrista Jacob Binzer, con sombrero de copa y un tacto en sus manos que lo mismo dota de sensibilidad que de fuerza a su ejecución, el vocalista y ocasionalmente guitarrista Jesper Binzer, con explosiva actitud rockera, y el loco bajista Stig Pedersen, al que con dos cuerdas le sobra, sin vender ninguna moto, pero con una colección de bajos a cada cual más espectacular: luminoso, con forma de cruz, de calavera, de cohete… Casi como una exposición de museo fue sacando a relucir sus bajos en cada uno de los temas.

D-A-D
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Tras un memorable “Grow Or Pay” introducido con gran delicadeza por Jacob Binzer, que se luciría en el plano solista en este tema que resultó un himno muy coreado, llegaría “The Sky Is Made Of Blues” que dejaba patente que el público seguía aceptando la oferta de más nuevos temas en el repertorio con los brazos abiertos. El contraste fue con los primigenios “Jackie O´” y “Riding With The Sue”, con un carácter más punk aportado por el bajista, que alternaría aquí labores de voz principal.

D-A-D
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“The Real Me”, “I Want What She´s Got” y “Monster Philosophy” mantenían la intensidad de una descarga en la que no hubo tregua por parte de la banda, que no dio pausa prácticamente entre temas. Los constantes cambios de instrumentos se hacían rápido y fueron así cayendo sin pausa los temas para deleite de un público que no se desconectó el concierto en ningún momento. Y por supuesto no lo hizo en “No Doubt About It”, justo antes de los bises y donde sí que rompieron la marcha general del concierto para hacer que el público respondiera a petición del vocalista de la formación.

D-A-D
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Los bises se abrieron con el clásico “Bad Craziness”, aumentando aún más las pulsaciones de una entregada sala con “Sleeping My Day Away”. Tal vez por relajar un poco el final de la descarga serían más intimistas con el acústico “Laugh ‘n’ a ½”, tan solo interpretado por los hermanos Binzer para despedirse con “It´s After Dark”, con Laust Sonne sentado en el tenue arranque sobre su batería para acabar de nuevo con la energía que fue característica general del grueso de la actuación.

D-A-D
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Una actuación donde se produjo la conexión mágica entre músicos y público para hacer de un concierto que por repercusión de público tal vez no sea de los más destacados del año, pero sí lo será por las sensaciones que se respiraron a lo largo de la hora y media de descarga de D-A-D. Algo especial tiene que tener un grupo que lejos de la fiebre de las masas cala así en unos seguidores que vivieron el concierto formando parte de él y no siendo meros testigos.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)