CRÍTICA: INOIZ – INERCIA

 

INOIZ

(Inercia)

7´5/10

 

 

 

Creo que con una maqueta, su Ep “Prólogo”, su anterior largo “Abre Los Ojos” y este nuevo “Inercia” ya va siendo hora de que se reconozca el nivel y calidad que atesora esta banda vizcaína de potente metal. Un metal tan contemporáneo como ajeno a etiquetas concretas. Lo suyo son los riffs fuertes, las bases contundentes, una voz firme y melódica a la vez y un mensaje cargado de significado. Todo eso en este “Inercia” se consolida de una manera brutal, haciendo que pese a que aun no hayan llegado a todo el mundo que debiera la banda suene muy consolidada y real.

“Otro Lugar” abre el disco dejando claro que el grupo suena atronador. La voz melódica del también guitarrista Kepa Arrillaga se abre paso entre riffs pesados, pero muy versátiles y que siempre reflejan una vitalidad que engancha para seguir con el siguiente “Fuera De Control”, donde ahondan y reafirman la credenciales del primer corte, exponiendo si cabe mayores recursos. En este aspecto no son una banda que busque alardes técnicos, pero en el plano solista dejan muy buenas sensaciones cuando se deciden por meter algunos solos bastante meritorios, como apreciamos en “Esperare”.

El sonido sacado de los Taom Studios de Jagoba Ormaetxea les garantiza limpieza y  pulcritud. De esta manera brillan unas melodías vocales que pese a su fuerza no tienen ningún problema en llegar a coquetear con el pop puntualmente, acercándose a grupos de metal alternativo de la actualidad, pero nunca convirtiéndose en un prototipo sino manteniendo una buena dosis de imaginación y libre personalidad que les hace reconocibles. La colaboración de Manuel Ángel Mart. de Estirpe en “Jugaré A Imaginar”, toda una declaración de intenciones, le va como anillo al dedo al estilo de una banda que sin ser tan ecléctica como los cordobeses, tampoco se casa con un estilo concreto. Por otro lado, también coquetean con un plano más acústico en temas  como “No Queda Nada” contribuyendo a la variedad del disco. Así mismo “Plácida Insatisfacción” parece contagiarse del anterior en una primera parte bastante relajada, pero luego el tema crece en contundencia e intensidad de forma constante.

Un gran disco, en definitiva, que suena contundente y que reafirma la trayectoria de una banda con muchas cosas que ofrecer, con mucho que contarnos y que compartir con un potente y duro metal contemporáneo plenamente sólido, suficientemente personal y que antepone el sentimiento a cualquier otro aspecto, construyendo a partir de ahí un cúmulo de emociones asentado en una base muy sólida.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)