CRÓNICA: SARATOGA

 

SARATOGA

15  – 03 – 19

Bilbao (Stage Live)

 

Abordo estas líneas todavía con la adrenalina de haber podido disfrutar del último y probablemente uno de los mejores conciertos del grupo de metal estatal que más han marcado a un servidor desde que míticos programas de radio comandados por grandes como El Pirata o Marino García radiasen a bombo y platillo aquello de que “mi ciudad no está para bromas no puede esperar” allá por el año 1997. Y es que Bilbao llevaba esperando esta ansiada cita en la sala Stage Live desde que los madrileños lo anunciasen en exclusiva para este medio con motivo de su presentación hace unos meses de su flamante nuevo álbum “Aeternus” en la Fnac de esta misma ciudad. Pese a que desde hace tiempo quedó sobradamente demostrado que la reunión de la actual formación no había sido algo puntual ni fugaz y que habían vuelto para quedarse, lo que han hecho con su último lanzamiento que tan bien está funcionando, ha sido dar fe de que no solo van a quedarse, sino que lo van a hacer por mucho tiempo. Un disco super potente que recoge cortes que consiguen combinar como pocos la rapidez, la melodía y la frescura, con el añadido de un sonido impecable como ya nos tiene acostumbrados, todoello con el inconfundible sello de la casa de la iguana.

Con un aforo casi completo, y con una escrupulosa puntualidad, arrancaban con el mejor de los temas que cabría esperar, “A morir”. Pese a la respuesta algo tibia por la mayor parte de los asistentes para un tema de este calibre, “Una vez fuimos héroes” servía para seguir traccionando los ánimos vizcaínos, uno de los mejores temas de su último trabajo de la marca indudable de Jero. Si bien el sonido los acompañó prácticamente toda la actuación, en los primeros temas la presencia del bajo por momentos se nos antojaba ciertamente baja y sin tanto protagonismo al que acostumbra el sonido de Saratoga. Proseguían el show con“No sufriré jamás por ti”, cumpliendo así con su anunciada intención de ir rescatando para esta gira los mejores temas de la etapa en la que Tete pasó a ser la voz de Saratoga. “Maldito corazón” marcaba entonces un punto de inflexión en la temperatura de la sala que subía de golpe. Y con una intro de manos de Niko también “a golpe” de virtuosismo de bajo, comenzaban los acordes de la mítica “Vuelo del Alcón”. Ya en este punto del concierto se hacía más que evidente que Tete Novoa se encuentra en su mejor momento y se ha ganado con creces el título de frontman de primera línea, demostrando un estado vocal impecable, dejando patente que es dueño y señor del escenario y que con esa adquirida seguridad arrolladora domina las tablas como nadie, posiblemente fruto de su lógica evolución y de todos los años de trabajo como músico y cantante. Dejaba claro así que el premio recientemente otorgado por el público al mejor cantante nacional no se lo ha regalado nadie. “Vientos de guerra” tema que nunca se cansa uno de escuchar por cuanto es un estandarte dentro del set list, servía para volver a contrastar la distintas etapas y formaciones por las que la banda ha trascurrido. “Siempre hacia el sol” y la grandiosa “Perro traidor” volvían nuevamente a combinar esa disyuntiva de sonido clásico y contemporáneo.

Tiempo entonces para ceder el primer plano a Dani con su espectacular y ya mítico solo de batería, y que en apenas 5-10 minutos nos dio buena muestra de las claves de su éxito como uno de los mejores (para mí el mejor) percusionistas de nuestro Rock, un auténtico animal de la batería. Daban continuidad a este impase con un curioso interludio a ritmo del tan nuevamente de moda “We Will Rock You” de los renacidos Queen, donde un Tete entregadísimo y mezclándose con las primeras líneas de un público con el que no paró de interactuar en toda la noche presentaba a la banda. El ambiente de la sala ya estaba a rojo fuego.

Volvían a hacer rugir motores con la increíble “Tres ahorcados”, otra composición de sello 100% Jero que ha gustado tanto entre los fans que se ha ganado motivos más que suficientes para que hubiese sido el single alternativo de “Aeternus”. Disfrutar de las melodías provenientes del blanco marfil de este hombre es como escuchar la guitarra de los mismísimos dioses. Maestro de maestros, siempre un auténtico placer y lujo disfrutarlo en directo. Algo que también resulta evidente en la escucha de “Aeternus”, pero que se acentúa todavía más en directo, es la autoridad en la composición y sello personal de cada uno de sus componentes de cada tema, cosa que, aunque ciertamente ha ocurrido históricamente en Saratoga, se vuelve a poner de relieve en las composiciones del álbum que nos venían a presentar.

Tiempo para bajar la intensidad de la velada con la petición de Tete de encender todos los móviles que pudiese haber en la sala. Cuando la sala ya estaba debidamente ambientada para los regalos en forma de canción con los que estaban a punto de deleitarnos, sonaban los acordes aterciopelados de “Si amaneciera”. Pelos a flor de piel y caras de gozo entre el público. Hilaban su baladón por antonomasia con otro medio tiempo de su último plástico “Acuérdate de mí”, una canción dedicada a esa jodida enfermedad llamada “ansiedad” que en estos tiempos convulsos de saturación, estrés y adversidades de índoles varias nos afecta a tantas personas sin que uno se dé apenas cuenta. Un auténtico temazo que destila emoción por todos sus poros, y que opino fue el más emotivo de la noche.

Llegábamos a la recta final del concierto con un Tete bordando un tema tan emblemático como lo es “Las puertas del cielo”. Niko, por su parte, hilándolo con su solo de bajo, nos volvía a dar una buena muestra virtuosa de porque está en el pódium de este país con su instrumento, sirviendo de antesala de otro tema de su propia cosecha tan potente como “Si tu no estás” dedicado a ese modo de vida tan amado como es la música, y para muestra el hecho de que esa noche la misma consiguiese congregarnos por el mismo motivo a unas 300 almas. El hombre de Hierro, otro genio del bajo y la composición.

Punto y aparte mereció el cierre de la primera parte de la noche con “Resurrección”, con un Tete “On Fire” dándolo ya todo y recorriendo la barra americana de la sala Stage Live de lado a lado y dejando a más de uno patidifuso. Fue entonces cuando se retiraron brevemente para que tras la plegaria de la sala todos a una de beste bat, beste bat, volvieran a salir al escenario para regalarnos dos bises, ambos singles elegidos para sus dos últimos trabajos; El que abre el disco “Aeternus” “El olvidado de Dios”, y el ya clásico contemporáneo y grandioso “ Soy como el Viento”.

Un broche de oro para una velada magistral para el recuerdo de muchos. Estoy convencido de que por discos como “Aeternus” y por noches mágicas como las del viernes, algún día alguien escribirá de ellos con letras de oro aquello de que “Una vez, fueron Dioses”.

Texto: IKER VICENTE (iker.vicente@hotmail.com)

Fotos: ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

 

SET LIST:

1- A morir

2-Una vez fuimos heroes

3-No sufriré jamás por ti

4-Maldito corazón

5-Vuelo del alcón

6-Vientos de guerra

7-Siempre hacia el sol

8-Perro traidor

9-Solo batería

10-Interludio Queen We Will rock you

11- Tres ahorcados

12-Acustica si amaneciera

13-Acusstico acuérdate de mi

15-Las puertas del cielo

16-Solo bajo

17-Si tú no estás

18-Resurección

BISES:

19-El olvidado de dios

20-Como el viento