CRÓNICA: KARTZAROT

 

KARTZAROT

3 – 02 – 19

Bilbao (Satélite T)

 

 

Hace cerca de 4 años que estábamos en esta misma sala asistiendo a la presentación de “Arima Ez Da Galtzen”, el disco con el que Kartzarot ratificaban que su regreso era para ofrecernos mucho más que el recopilatorio de sus maquetas previas a su separación a finales de los 90. Tras el disco ha venido su correspondiente gira, que les ha llevado a tocar incluso fuera de Euskal Herria, acaparando merecidísimas buenas críticas en medios especializados. Eso sí, la banda nunca prometió que hubiera un nuevo disco, a mi modo de ver de manera inteligente.

Son tiempos muy complicados para hacer que una banda funcione como es debido, pero estos vizcaínos tienen una magia especial dentro que por algún lado debe salir. Así que finalmente llegábamos a este mediodía de un domingo con su nueva obra “L” bajo el brazo. Un trabajo que vuelve a ofrecer unos temas de marca propia y de verdadera categoría en su estilo, el heavy metal de toda la vida, cantado en euskera, idioma por el siguen apostando en esta segunda obra.

La sesión vermut del Satelite T gozó de una gran entrada para recibirles. El local se llenó para disfrutar de las viejas y las nuevas canciones de Kartzarot, con un ambiente excelente y con una banda que no defraudaría a sus seguidores. Más aún, les brindaría una memorable actuación que marca otro paso en su carrera, otro hito y otro recuerdo que ya nadie nos puede quitar n a ellos ni a nosotros.

Los que vivieron la primera época del grupo se llevaron de primeras un “Utzi Biharko Freddy” que le traería muchos recuerdos, tal vez de aquel directo de Lezama de 1993 con imágenes bastante fáciles de encontrar por Internet. Temas que reflejan un punto de vista musical más adolescente tal vez, pero donde ya se deja notar la forma tan particular de componer de la banda, las guitarras de Roberto y Javi son el eje fundamental para que fluya todo esto, pero de nada servirían si no hubieran encontrado una base rítmica como la de Cobelo y Txetxi, excelentes músicos cada uno en su puesto  que forman un tándem muy compacto. Y por supuesto cuentan con un vocalista como Asier, con ese deje tan personal y sobre todo la potencia que el heavy metal requiere. Además tiene el carisma y la chulería de quien se siente cómodo en el escenario, de quien sabe actuar y acaparar las miradas. Ni por asomo se queda estático un momento, anima al personal, señala a los músicos cuando demuestran su valía para que se les reconozca con una ovación y se hace dueño absoluto de la situación con una escuela que recuerda a los clásicos cantantes del estilo.

Como suele ocurrir en los conciertos poco a poco la banda se iría soltando más. Es verdad que el sonido no fue el perfecto, pero se pudo disfrutar muchísimo de los temas de la banda. Los temas del nuevo disco se irían alternando con canciones de su anterior trabajo y alguno de sus clásicos. Así el potente “Gure Heroiak” dio paso a todo un temazo como “Patakon”, aunque la palabra temazo en su caso la debería utilizar en demasiados casos.

En la presentación de “Ametsak Izoztu” comentó Asier el paralelismo que podía tener la narración de una situación tan cruda como la que cuenta una letra que trata sobre un accidente laboral con “Te Recuerdo Amanda” de Victor Jara. “Stop Kaleratzeak” le imprimió más ritmo y un cariz más rockero a la descarga antes de “Lehertzeko Zorian”, el tema que abre su último “L”. Sí señor, otro temazo de órdago.

“Sehaska Kanta” resultó otro gran momento, con especial mención a una letra muy sentida y emotiva y a una parte final instrumental muy trabajada. Y puede que de lo mas celebrado de la descarga fuera “Eskutitza Bernetik”. Este tema de la primera época de la banda puede que no sea superior a los nuevos temas que nos han ofrecido, pero la fuerza que transmite es tremenda, aparte del propio valor que da el tiempo a las canciones destinadas a perdurar.

Tras otro tema de su última obra como “Ohostutako Oroitzapenak” llegaría el himno “Kartzarot”, momento que no desaprovechó Asier para dividir a la sala en dos y hacer el típico juego de competir a ver quién cantaba más fuerte el estribillo, terminando todos juntos. Sin duda espectacular el público para regocijo del cantante, que en “Erasorik Ez”, contra las agresiones sexistas, se atrevió a cantar una parte entre el personal.

Se despedían con “Ume Gaixoak”, tema inmenso que nos dejaron en “Arima Ez Da Galtzen”. Por supuesto que hubo algo mas, y qué mejor a modo de bis en un día como hoy que “Domingos De Caña”, terminando con su particular versión rockera del clásico “Maritxu” que llegaría precedida de alguna petición por parte de los presentes.

Lo que en un principio fue un regreso que no miraba mucho más allá en el tiempo nos ha traído a ver brillar a Kartzarot con luz propia 30 años después de su formación. Ya fue un regalo poder ver al grupo de regreso, fue uno mucho mayor que llegaran a grabar un trabajo discográfico y el hecho de que el grupo se consolide como una banda en activo en la actualidad con otro disco más y su correspondiente presentación en directo es otra pica en Flandes que lleva su sello. La acogida del público ante esta cita debe ser un acicate para seguir disfrutando de este trayecto, sin necesidad de marcarse objetivos, porque igual esa es precisamente la forma de conseguirlos.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)