CRÓNICA: MEDINA AZAHARA

MEDINA AZAHARA

1 – 02 – 19

Bilbao (Stage Live)

 

 

Recordaba Manuel Martínez como hace 40 años tras girar por Andalucía, Euskal Herria y alrededores fue una zona donde se tiraron más de un mes tocando, convirtiéndose en algo clave para los inicios de un grupo que lleva cuatro décadas portando la bandera del rock andaluz. Movimiento que, por desgracia, no ha sido secundado por una corriente de bandas considerable. Si con otros grupos grandes uno se plantea lo que ocurrirá cuando se retiren, en el caso de Medina Azahara  hay que decir claramente que cuando abandonen los escenarios, ojalá dentro de mucho tiempo, uno no ve una banda dentro de esta corriente que tome a este nivel el testigo de la fusión de rock con flamenco que ellos siguen practicando para deleite de unos fieles que llegarían a algo más de media entrada esta noche de viernes de invierno en la sala Stage Live de Bilbao. Nos consta que en la jornada siguiente en Gasteiz la sala estaría prácticamente llena. No bromeaba Manuel Martínez cuando animó al personal a repetir a unos kilómetros al día siguiente al decir que quedaban pocas entradas a la venta.

La banda brindó un concierto muy especial, con un repertorio en el que repasaron toda una carrera plagada de grandes canciones, arrancando con un par de sorpresas en forma  de medleys. Arrancaron el concierto con dos tandas de retazos de temas, en primer lugar de sus primeros discos y posteriormente centrándose en la década de los 90, cuando el grupo probablemente gozó de mayor éxito de público, aunque esto se viniera ya gestando desde tiempo atrás.

Hicieron un gran trabajo empastando como si se tratara de una sola composición temas como “Si Supieras”, “Recuerdos Del Ayer”, “Velocidad”… y posteriormente canciones como “Otoño”, “No Quiero Pensar En Ese Amor”, “Danza Al Viento”… Dos medleys con muchísimos temas que resumieron dos décadas de Medina Azahara con la banda brillando y creando una especie de exquisitas piezas progresivas a base de enlazar canciones. Terminaron esta parte inicial con “Aniversario”, celebrando 40 años. Muy buen trabajo y muchos recuerdos fundidos para sus seguidores más tradicionales, algo que de una manera tan extensa como resumida solo se pueda conseguir así, aunque uno siempre se queda con ganas de haber podido saborear íntegros algunos de estos temas. No se puede tener todo.

El caso es que fue todo un subidón a modo de cachitos este arranque de noche, que ya puso a la sala a los pies de los cordobeses. Pasaríamos luego un segundo tramo apostando por “Trece Rosas”, disco del que se sienten más que orgullosos a pesar de que también tiene sus detractores. Lo cierto es que creo que Medina Azahara ha llegado en un ben momento al presente, con discos que siguen aportando canciones a su repertorio no solo para noches de presentación de discos, sino para futuras giras.

La calma llegaría con los nuevos “Mi Pequeño Corazón” y “Ana Y Raquel”, cantados por Manuel Martinez sentado. Es verdad que hubo algún momento que no le vi tan fluido en el aspecto vocal en este tramo, pero la verdad que su registro sigue siendo el carácter de esta banda, ese registro idóneo para unir la influencia anglosajona de rock duro con el tinte cálido del sur.

El nuevo disco tuvo otros grandes representantes como “Solo Son Cobardes”, “Libres Sin Nada” y el homónimo “Trece Rosas”. Una brillante forma de defender el presente de una banda que no se resigna para nada a vivir de todo lo ya hecho, que por otra parte nadie se lo quita y que, como toda obra artística con el tiempo parece ganar en embrujo.

Solo hay que escuchar los primeros acordes de “Paseando Por La Mezquita” para comprobarlo. Estremece ese inicio tan progresivo, con Manuel Ibañez y Paco Ventura haciendo de las suyas. Qué grandes instrumentistas tiene la banda, tanto en este plano solista como en conjunto. Y es que la base rítmica de Juanjo Cobacho en el bajo junto a Nacho Santiago en la batería es el empuje definitivo para que esto funcione tan bien como apreciamos en Bilbao. Garantizan empaste, contundencia y agilidad en la interpretación.

“Córdoba” fue un estremecedor momento, un gran homenaje a su ciudad que gusta tanto si la escuchas con la orquesta original como con la grandiosidad con la que la banda más en crudo es capaz de tocarla en directo. Además el público ayuda. Tras el himno “Palabras De Libertad” llegaría “Aprendimos A Vivir”, una defensa de un tema de uno de sus últimos trabajos y una muestra de que Medina Azahara está dejando canciones imperecederas también en los últimos tiempos.

En la recta final colocarían esos temas que no pueden faltar enteros en su repertorio, incluso alargados con el público cantando hasta la saciedad. Son los casos de “Necesito Respirar” o del tema original de Módulos “Todo Tiene Su Fin” donde la sala es un clamor. “A Toda Esa Gente” sería el final de la descarga, porque Medina Azahara solo se reservó el capricho de ser presentada en medio de pequeños retazos de clásicos de grandes canciones de la historia del rock, arrancando con el riff de “Burn” por parte de Paco Ventura, cortado en seco para ir dando paso a cada uno de los músicos, cada uno con su instante de gloria en medio de guiños a temas como “Final Countdown”, “Bohemian Rhapsody” o “Rock You Like A Hurricane” para terminar con “Escándalo” y otro pequeño recuerdo a su “Aniversario”.

No hubo ningún paripé para hacer ningún bis, aunque pensé que podría caer alguna de sus habituales versiones de Triana, que creo que hubiera sido un regalo final genial para redondear la descarga. Y eso que tímidamente se escuchó aquello de Medina así no se termina. Pero todos los seguidores de la banda se pudieron marchar de allí con una sonrisa de oreja a oreja tras dos horas de unos Medina defendiendo esa esencia tan genuina y única en el mundo que ellos poseen.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)