CRÓNICA: UZZHUAÏA

 

UZZHUAÏA

10 – 11 – 18

Bilbao (Stage Live)

 

 

El rock es a día de hoy un movimiento underground prácticamente en su totalidad. Aunque veamos de vez en cuando festivales abarrotados o grandes recintos reservados normalmente a viejas glorias el rock actual va destinado a un público muy interesado en la música, un público selecto que conoce lo que una mayoría del personal ignora porque en este país no hay una clara apuesta por la cultura y mucho menos por la música. Pero dentro de esos márgenes donde dejan que las bandas respiren hay grupos que han marcado algo diferente y que se han hecho un hueco más importante que otras. En este sentido Uzzhuaïa es uno de los elegidos que han conseguido que su nombre se haya ganado el derecho de ser recordado por unos seguidores a los que su música ha marcado de por vida, convirtiéndose en un grupo referente con una base importante para ser considerados grandes dentro del estilo, al menos hasta donde la coyuntura de nuestra música les ha permitido hasta la fecha.

 

Y es verdad, tal vez estas cosas no se valoran en el día a día de un panorama plagado de bandas, en el que es imposible abarcar una mínima parte de lo que se está cociendo en nuestro panorama musical, pero cuando las bandas se dan un respiro de unos cuantos años y regresan sí que se encuentran un público ávido por volver a verles en directo. Así que en esta noche, una de las 6 fechas anunciadas para el regreso de Uzzhuïa a los escenarios y como conmemoración del décimo aniversario del disco que probablemente marcó su mejor momento, vivimos en la sala Stage Live un ambiente de los grandes, de los que llevan a una banda en volandas a estampar la firma de una gran noche de rock para todos los presentes.

La sala no se llenaría, pero eso no evitaría que la más de media entrada en los tiempos que corren resultara muy calurosa para los valencianos, que se sentirían muy a gusto nada más pisar las tablas, situación que no dejarían de mostrar y expresar hasta el punto de sentir que si pudiéramos pararíamos el tiempo para que aquello no acabara.

El arranque con la música de “Terminator” para crear expectación, ya era una manera de cobrar ventaja para llevarse el gato al agua. Además el grupo comenzó sonando de cine con “Baja California”, sin un solo gesto de los típicos al principio de los shows intentando ecualizarlo todo. Aquello no necesitó ningún proceso de aceleración, cogiendo el ritmo adecuado desde el arranque. Tan solo pude apreciar como percance, y casi pasó desapercibido pese a su aparatosidad, la caída de uno de los platos de la batería durante una de las interpretaciones, solventado sin mayores problemas.

El grupo nos brindó un puñado de temas en más de hora y tres cuartos de actuación donde “Destino Perdición” tendría mucho protagonismo, pero con mucha presencia de temas de “Santos & Diablos” y “13 Veces Por Minuto”. Y apenas sí habría parones para chácharas recreativas, más allá de los agradecimientos y de la lógica interacción que debe haber con un público que se había reunido allí para dejarse la garganta cantando, demostrando ser auténticos fans de la banda.

“Santos & Diablos”, “Cuando Ya No Queda Nada” y “La Mala Suerte” remataron un trepidante arranque, que tras los preceptivos saludos tendría continuidad con “Fugitivos”. La interpretación de “La Chispa Adecuada” de Héroes del Silencio no me resultó la más redonda. Una licencia que se tomó Uzzhuaïa en una actuación casi perfecta, sabiendo que el público se encargaría de bordar a coro toda su letra.

Tras “Directo Al Mar” la acústica sería protagonista en “Magnífico Fracasado”, un pequeño momento de relajación sin perder intensidad ante un público que ya vitoreaba entre oes el nombre de la banda. Continuaron con “Bailarás En El Infierno” y llevaron a la vieja escuela uzz con “La Cuenta Atrás”, todo un cañonazo.

El vocalista se quedaría con la acústica en solitario para la emotiva interpretación de “Mi Otra Mitad”  donde erizaba el bello escuchar al público cantando junto a él. “La Flor Y La Guerra” recuperaría la electricidad de alto voltaje, que siguió fluyendo por “Antes Del Amanecer”. Pero si hubo un momento álgido y emotivo por encima del resto, fue con “13 Veces Por Minuto” donde tras una emotiva dedicatoria el público se entregó hasta el punto de comerse a la banda en el estribillo.

“Una historia Que Contar” es de los que tampoco se quedan cortos en cuanto a la reacción que provocan en el personal. Y ya con “Blanco Y Negro” y “Destino Perdición” la banda se marchó del escenario, sin despedirse. Y no se despidieron porque allí todos sabíamos que aquello no era el adiós definitivo.

La banda regresaría con tres himnos finales que nadie dejaría de celebrar de la mejor manera, cantándolos junto a la banda, en un constante feed back.  Así ocurrió con “No Quiero Verte Caer”,  “Desde Septiembre” y “Nuestra Revolución”, dejando entre las paredes de la Stage Live la sensación de haber vivido una enorme noche de directo. Un emocionante reencuentro que certifica la huella imborrable que Uzzhuaïa ha dejado en muchos seguidores y, por ende, en nuestra música.

Texto y fotos: Antonio Refoyo (antonio@lamiradanegra.es)