CRÍTICA: BONI – REQUIEM POR EL MUNDO

 

BONI

(Requiem Por El Mundo)

7/10

 

 

 

Tercer disco de Fco. Javier Hernández, más conocido como Boni, en su trayectoria en solitario. Segundo en esta nueva etapa tras la disolución definitiva de Barricada. Boni dio impulso a su carrera con su anterior “Incandescente”, que tan buenas sensaciones dejó. Se intuiría que este segundo disco supondría un trabajo más asentado, ya con una formación estable acompañándolo, pero lo cierto es que tenemos todo lo contrario. Boni se ha encontrado completamente en solitario, siendo el resultado de este disco un mano a mano con Jagoba Ormaetxea, que se ha encargado de bajos y baterías además de producir las composiciones del propio Boni.

El resultado pese a ello es genuino, marca de la casa. Tenemos un nuevo puñado de temas directos que rezuman ese aire cortante que Boni con su voz y su guitarra ya impregnara sus temas de Barricada. Unas canciones que resultan frescas, que no le buscan tres pies al gato, pero que cuentan con la profundidad del sentimiento puro que Boni da a cada verso y a cada nota, como en el caso de “Lobo Malherido”, dedicado a la figura de Marcos Ana. Otros que dejan su rastro en el disco son los colaboradores Kutxi Romero, con su texto en “El Erizo”, a lo que se añade solo de guitarra del gran Rosendo. Y no faltan temas tan reivindicativos como “De Hierro Tu Coraza”, en defensa de la mujer, y un “Legajos” que a la postre me parece el tema más contundente y completo. Tampoco faltan temas más autobiográficos como “Chulo”, donde Boni saca a relucir todo su orgullo rockero.

Pero el disco no se queda en una tónica o temática concreta, sin  pecar de ningún tipo de alarde la obra pasa por diferentes tonalidades, que nos levan a la energía de “La Trinchera” o “Con Razón Corazón”. A pesar de que el título del disco, cuyo homónimo tema cierra el disco, podría hacernos pensar que se peca de pesimismo, lo cierto es que no deja de ser un álbum de enérgico rock & roll que pone las pilas a cualquiera, que te invita a levantarte y actuar, como en un “Esclavitud” que pese a su cruda temática resulta un alegato soñador.

En definitiva, un trabajo marca de la casa, como ya dije en su anterior disco, con esa fusión tan particular de una guitarra y una voz que afilan al unísono las garras para ensartarnos como una espina en el corazón lo que en cada una de las canciones nos quiere contar Boni en estado puro, al natural, sin vuelta de hoja.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Sello: Warner Music