CRÍTICA: DRY RIVER – 2038

 

DRY RIVER

(2038)

8´5/10

 

 

 

Si la buena música, y la etiqueta me da lo mismo, tuviera hoy el tratamiento que mereciera, Dry River sería uno de los grupos ante los que más fans se hubieran rendido en los últimos años. Los de Castellón nos han dejado con este “2038” ya tres discos de rock sinfónico y progresivo de un nivel simplemente majestuoso. Unas canciones en las que la banda  no se dedica a hacer alarde solamente de un virtuosismo que, sin duda, tienen, sino de una sensibilidad y un buen gusto que no hacen de la suya una música de frikies y eruditos, sino algo que, entiendo, cualquier persona debería saber valorar si es que la música se valorara como algo importante en nuestras vidas. Además, sus textos en castellano, entendibles por todos, con bastante picardía y con mucho mensaje, les deben dar un punto a favor para que el personal de habla hispana les preste la atención merecida. Lo vuelven a intentar con este nuevo trabajo que tiene un sello de personalidad inconfundible, para que no le falte ya nada a la banda, aunque las fuentes de influencias sean las ya mostradas en sus anteriores discos. El rock sinfónico clásico es su principal inspiración. Con los que esos teclados de marca muy Asia de “Perder El Norte” son todo un atractivo para quienes añoren esos elegantes sonidos. Si también tiene el oído hecho a grandes como Queen, Pink Floyd, Beatles (sobre todo a nivel vocal) o Asfalto (la banda estatal con la que más afinidad guardan) no deberías estar perdiéndote esto.

Y no se tienen por qué ir a temas excesivamente enrevesados, aunque no descarten piezas de la extensa duración de “Peán”, pero con una línea muy llevadera si sigues su melodía marca de la casa. Además con la condición que tiene la banda de unir fuerza y delicadeza de una manera brillante. También se pueden decantar por temas más directos sin dejar de ser igualmente elegantes, aunque con un texto que debería ser un doloroso pinchazo en las mentes de quienes no valoran la música en su justa medida, de un panorama acomodado que se decanta por formulas completamente trilladas que buscan el éxito asegurado, aunque vacío de contenido. Me ha encantado en este sentido el trato que le han dado a “Me Pone A Cien”, descriptivo de cómo está la música, situación ante la que Dry River no quieren rendirse. De hecho, no me cabe duda de que ellos están muy por encima de todo un panorama al que superan con sus discos, atemporales e imperecederos. Porque apuesto a que este disco seguirá sonando como nuevo en el 2038 y sus temas seguirán igual de vigentes. Pero si nos fuéramos 20 años hacia atrás en lugar hacia adelante pasaría lo mismo. La música de verdad no entiende ni de épocas ni de etiquetas. Y Dry River hacen música de inmensa categoría, la coloques en el espacio que la coloques.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Sello: Rock Estatal Records

http://www.dry-river.com