CRÓNICA: AVALANCH

 

AVALANCH

04 – 02 – 11

Barakaldo (RockStar Live)

No generó una inusitada expectación la visita de Avalanch a tierras vizcaínas. Hacía tiempo que no teníamos oportunidad de verles en directo y había ganas de presenciar en vivo las canciones de un gran disco como “El Ladrón De Sueños”. Las aproximadamente 200 personas que dejaron bastante fría la sala Rock Star Live de Barakaldo vivieron una noche excesivamente íntima, nada que ver con calurosas venidas del grupo años atrás. Unos años que parecen imposibles de recuperar para unos Avalanch que se han asentado en torno a una forma de componer muy personal, pero también demasiado estricta, de la mano de Alberto Rionda. Eso da como resultado unas canciones demasiado similares y se nota en directos donde nos topamos de lleno con 18 de los temas del grupo. La banda ha evolucionado mostrando en la superficie matices distintos, pero el corazón de los temas viene siendo el mismo desde hace demasiado tiempo.

AVALANCH
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El concierto comenzó de manera brillante en cuanto a la selección, pero con un sonido no demasiado nítido. Aún así, con la ayuda del público un tema como “Lucero” salió para adelante, como también lo hizo “Hoy He Vuelto A Recordar”. Ese sonido comenzó a mejorar con “Delirios De Grandeza”, sacada a la luz demasiado pronto. El tema se inicia con un solo de guitarra de Dany León que es uno de lo gestos que no entiendo. Con todos mis respetos, comparar el tacto que luego Rionda da a las canciones con este inicial solo de su acompañante a la guitarra le deja muy desvirtuado. Es una forma de dar protagonismo a todo el grupo, pero es que no me parece que sea el puente adecuado para el tema en cuestión. Más que nada porque el líder del grupo luego lo borda y se muestra como un maestro indiscutible con las seis cuerdas. Pocos guitarristas hay en este país que saquen un sonido tan limpio, preciso y sereno para dotar a su banda de ese sello de distinción especial. El guitarrista bordó su papel, como también lo hizo un potentísimo Marco a la batería. Al que le sigo viendo incómodo en los temas que no están hechos para él es a Ramón, que en el siguiente “Xaná” no sacó toda la fuerza que requiere uno de los clásicos más grandes del grupo asturiano.

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La otra cara de sí mismo la dio en el siguiente “Papel Roto”, donde pudimos apreciar lo mucho que ha mejorado como cantante desde que entró en la banda. Considero que lo mejor de toda la noche. Aquí es donde Avalanch tocan la tecla exacta para comprobar todo su potencial, con un tema que a la vez que engancha ofrece todas las características de la banda. Su sonido preciosista también puede tener esta fuerza, sus melodías inigualables pueden dejar espacio a un estribillo que pone a toda la gente a cantar y no perder un ritmo de los que te hacen saltar. Destacar también, ahora que podíamos escuchar nítidamente las canciones, el tinte del que dota el teclado de Chez García toda la ambientación del grupo.

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El concierto iba rodado, aunque comenzaba a preguntarme qué se dejaría la banda para el final, ya que algunos de sus temas importantes habían caído ya. Finalmente el orden del repertorio acabó pasando factura, ya que tras un fuerte “Angel De La Muerte” el grupo tocó de forma consecutiva hasta seis temas de su última obra. Arriesgado, dado el tinte progresivo que llevan todos ellos. El efecto fue inverso al que requiere un concierto que se acerca a los bises, ya que el grupo perdió conexión con su audiencia y terminó por estancarse en terrenos muy pantanosos. Con esto no quiero desmerecer a temas como “Mil Motivos”, “Donde Estoy”, “El Hombre Solo” o “Torres En El Cielo”, pero lo cierto es que en directo de forma tan consecutiva se me hizo bastante largo el tramo. “El Ladrón De Sueños” es uno de los que muestra a lo grande ese mismo núcleo compositivo que, pese a los años transcurridos, emparenta de forma muy cercana a todos los temas. “Cuatro Canciones” fue lo último antes de marcharse, cuando hubiera provocado mucha menos apatía entre la concurrencia algo más incendiario.

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Pero no, esta noche no iban a rescatar ni un tema de “Llanto De Un Héroe”, disco histórico relegado a las estanterías de los seguidores más antiguos de los asturianos. Vale que Ramón no se encuentre cómodo, pero temas como “Torquemada” o “Pelayo” harían que el público reaccionara y casi cantara los temas por sí solo. De hecho, el vocalista no dejó de apoyarse constantemente en la gente, dejando que nuestras voces se escucharan en todos y cada uno de los temas. Regresar con la relajada “Alborada” tampoco me pareció lo más acertado, porque los pies comenzaban a doler después de este rato de pie y nos pedían saltar un poco. Pero la banda recuperó la fuerza en la fase final con temas como “Aún Respiro” y “Otra Vida”. Aunque tal vez los momentos más emocionantes estuvieron en “Alas De Cristal” y “Pies De Barro”. El final lo puso, también de manera contundente, “Lagrimas Negras”.

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Tras el concierto uno saborea lo vivido. Es verdad que la calidad de las canciones está ahí, aunque uno percibe que demasiado peso de este nivel del grupo recae exclusivamente en la impecable guitarra de Alberto Rionda, auténtica guía del resto de compañeros. El resultado es demasiado mecánico y estudiado, sin provocar una conexión total con sus seguidores, que muchas veces parecen limitarse a disfrutar de forma pasiva de las canciones solo rompiendo el hielo para cantar algunos de sus fragmentos. Y es que desde el escenario la comunicación no fue muy amplia, salvo lo que produjeron las propias canciones. Pero una sensación de vacío aflora de un tiempo a esta parte en los conciertos de Avalanch. Entiendo que sus sensacionales temas son para degustar por paladares maduros y no pongo reparos a su plasmación en estudio, pero en directo me falta ese calor que hace el contacto entre músicos y público algo mucho más espontaneo e intenso.

Texto: ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradaegra.es)

Fotos: MARI JOSE MARTIN (mari@lamiradanegra.es)