CRÓNICA: DIO RETURNS (Hologram)

 

DIO RETURNS (Hologram)

15 – 12 – 17

Santander (Escenario Santander)

 

 

Polémicas aparte, es justo dar una oportunidad antes de opinar sobre algo que aún no has visto. Y reconozco que de primeras la idea de giras con holograma no me hacía ninguna gracia, aunque con el tiempo he empezado a pensar que, de tener futuro este tipo de iniciativa, tal vez haya que catalogarlo como otro tipo de modalidad de conciertos, al igual que hay deportes de una misma modalidad en diferentes superficies, pero sigue siendo el mismo deporte. Así que con esta idea en mente, con la de que al fin y al cabo íbamos a tener en escena a Dio Disciples, banda que ya vimos en directo en 2011 con Toby Jepson como vocalista con un buen sabor de boca, me acerqué a la sala Escenario Santander.

Para mi sorpresa la sala acogería más de media entrada. Sorpresa porque al menos entre lo que a mí me había llegado había mas críticas que apoyo a la idea. El caso es que finalmente se viviría un buen ambiente, también con esa cierta sensación de curiosidad, de prepararse para algo un tanto insólito

La incógnita se destapó bastante rápido, cuando en “King Of Rock And Roll” vimos al holograma de Dio, que más que eso era la imagen de una criatura parecida al legendario vocalista al fondo del escenario, con más sensación de ver una pantalla con una imagen hecha por ordenador que un holograma como el que se pudo ver en Wacken. Al menos la impresión que yo tuve a través de los videos que registraron aquella oportunidad era bastante diferente a esta, que resultaba casi caricaturesca. Lo que sí ofrece es la oportunidad de jugar con efectos visuales diferentes, como el de verle atravesar llamas o cosas por el estilo, todo unido a dos pantallas que iban proyectando a ambos lados del vocalista imágenes relacionadas con su música.

Por la tanto la sensación no es del todo espectacular. O al menos no como uno se lo puede imaginar. Lo cierto es que la banda compuesta por músicos que han acompañado a Dio como Craig Goldy en la guitarra, Scott Warren a los teclados, Bjorn Englen al bajo y Simon Wright en la batería ejecutó excelentemente cada tema, aunque de una manera bastante sobria. Y cuando te falta el frontman para enganchar con el personal y la voz es una grabación, muy empastada a la reproducción visual hasta para incitar en algún momento al público (eso es cierto), esto no termina de conectar.

Por otro lado, y para aumentar mi extraña sensación, los fotógrafos fuimos echados del foso en apenas 2 minutos, algo para lo que nadie nos dio una explicación. Así que para documentar el evento hice lo que pude.

Con la salida de Ripper Owens a la voz en “Mob Rules” parecía que empezaba realmente el concierto. Es una impresión muy diferente, evidentemente, tener al vocalista frente a ti. Además a todo un portento como el ex de Judas Priest, que parece muy implicado en la banda. Se señaló el corazón para interpretar “Stright Throught The Heart”, previo a la salida de Oni Logan, que con una forma de actuar muy diferente se hizo cargo de “I”

“The Last In Line” volverá a contar con la figura de Dio, muy bien acogido por el personal, aunque no entiendo muy bien que en una actuación de una hora y cuarto se decantaran por intercalar un fragmento de “Holy Diver” en medio, en lugar de interpretar los dos tema al completo. Algo parecido hicieron con “Heaven And Hell”, partido por una parte de “Man On The Silver Mountain” y con solo de batería incluido. En un concierto no muy largo de una única banda, sin premuras de tiempo… no creo que sea lo mejor para satisfacer a los fans, que se irían además con las ganas de escuchar temas a mi modo de ver tan claves como  “Don´t Talk To Strangers” o “We Rock” por mencionar algunos de los que eché en falta.

Contraproducente que como momentos más brillantes me quede con los que, precisamente, no contaron con la imagen holográfica. Sobre todo un “Stargazer” interpretado a dúo por los dos cantantes, al igual que un sorprendente “Tarot Woman” o el recortado “Catch The Rainbow” con Tim Owens en los coros y Oni Logan en un papel más principal, que también tuvo en el bordado “Egypt”. Otro momento compartido fue “Mystery”. Es decir, que algo de lo que vivimos rescatamos con un mínimo buen recuerdo.

El caso es que cuando la banda se marchaba la ovación para ellos fue tremenda y regresarían con un “Rainbow In The Dark” donde por primera y única vez los dos cantantes vivos de Dio Disciples se unieron a la proyección para apoyarle con coros, despidiéndose entre oes y aplausos por parte de un público que parecía esperar más, pero no insatisfecho ante esta gira con forma de experimento.

Puede que si la tecnología avanza se puedan vivir sensaciones algo más reales en actuaciones de este tipo, aunque sepamos que jamás se podrá sustituir a una banda íntegramente tocando en directo. De hecho, ojalá se consolide algo así como una manera de rememorar a los artistas ya fallecidos y que luego el público decida si merece la pena o lo mejor es quedarse con el recuerdo de quien ya no está. Siempre es mejor abrir puertas a posibilidades que cerrarlas. Pero yo, de momento, prefiero tirar de VHS,  DVD o simplemente de cualquiera de sus discos para tener ante mí al verdadero Ronnie James Dio.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)