CRÓNICA: BEN POOLE

 

BEN POOLE

10 – 04 – 14

Bilbao (Crazy Horse)

 

 

Viene este año 2014 y más en concreto este mes de abril plagado de eventos cósmicos. En unos pocos días algunos medios hablaban del acercamiento de la Marte a la Tierra o de la luna roja que se avecina como fenómenos galácticos interesantes. Pero lo más notable para nosotros estaba en el Crazy Horse la noche del jueves 10 de abril, cuando por primera vez en la historia una nueva estrella llamada Ben Poole visitaría la capital vizcaína. Este joven músico británico ha recibido las alabanzas de grandes como Jeff Beck, Gary Moore o Richie Kotzen, lo cual no me extraña para nada una vez vista su espectacular descarga de blues en la capital vizcaína. Aunque no tenga el mismo peso, me sumo al carro de los aduladores de este descubrimiento que con tan solo un EP y un disco a sus 26 añitos está deslumbrando al mundo con su brillo celestial.

Acompañado por una gran banda en la que teníamos a Pepe Le Moko al bajo, Sam Mason a los teclados y coros y Sam Wade a la batería, el joven bluesman deslumbró a los asistentes a un recogido Crazy Hosre que nos permitió ver a un palmo de nuestras narices todo lo que es capaz de hacer este chico con la guitarra.

Tiene recursos como para llenar el universo entero de notas musicales y magia creadora. Un artista que parece tener una inagotable fuente de vida en sus dedos, que no dejan de sacar dentro del blues un montón de matices diferentes que parten de los clásicos para modernizar el estilo sin dejar de tener una forma tradicional de afrontar la ejecución guitarrera.

Repasando temas de su única entrega hasta la fecha con cuyo homónimo tema “Let´s Go Upstar” comenzó la descarga, homenajeando a algunos clásicos como Jimy Hendrix y Freddie King y aportando algún nuevo tema como fue, por ejemplo, “Time Will Never Come”, Ben Poole nos mandó con la boca abierta a la cama, con el recuerdo de lo vivido en la mente como un dulce sueño que tal vez se reviviera al cerrar los ojos.

Las versiones que se marcó de sus influencias fueron completamente interpretadas bajo su propio prisma. Denso fue el “Hey Joe” de Hendrix, con una parte central a capela y con la guitarra desenchufada de poner los pelos de punta ante el silencio creado en la sala para mayor atención, y totalmente de libre adaptación resultó el “Have You Ever Loved A Woman” de Freddie King. El guitarrista le sacó pinceladas diversas y constantes a su guitara, paseándose con una sola mano por el mástil en “I Know I´m Losing You” de Faces, que se hacía casi irreconocible en comparación a la original y que el joven guitarrista coloreó a su antojo con un talento absoluto. El duelo en “It Doesn´t Have To Be That Way” con su compañero al teclado fue más bien un cordial diálogo en la que acabaron retándose el uno al otro como caballeros. Su estilo vocal, en algún momento algo más popero, quedó plasmado en temas propios como “Love Nobody No More”, pero siempre con un despliegue guitarrero al cabo de unas pocas estrofas que nos recordaban a Gary Moore.

Tras una demostración acústica en solitario en la que nuevamente aportó variedad el concierto llegaba un final con el público rendido a los pies de Ben Poole y su banda. Y el cierre de actuación no quedó a la zaga de lo que había sido todo el concierto. “Hanging In The Balance” comienzo de nuevo con acústica en mano de Ben Poole, pero ya con la banda encima del escenario acompañándole. En mitad de la interpretación del mismo Ben recoge de nuevo la eléctrica y se pasea entre el público mientras el tema crece en intensidad. Y como perla final a la noche, cuando aquello parecía que estaba a un golpe de caja de finalizar definitivamente tuvimos un solo de batería de Sam Wade que fue su propia reivindicación dentro de una descarga donde cada músico estuvo a  la altura requerida acompañando a la estrella principal, demostrando que ellos mismos son unos músicos de una calidad que pueda estar a la altura del alabado por los grandes. Y más que eso, puede que cada uno sea un descubrimiento por sí solo. El inesperado solo final de batería de Sam fue la joya de la corona trenzada con las cuerdas de la guitarra de Ben Poole, que esta vez regresaba solo para ofrecer el estruendo final junto a sus compañeros y definitivamente marcharse a lo grande. Ha comenzado una historia que apunta a convertirse en una de las más grandes y brillantes del blues de todos los tiempos. La firma Ben Poole.

Texto: ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

Fotos: MARI JOSE MARTIN (mari@lamiradanegra.es)