CRÍTICA: D-RIVER – D-RIVER

 

D-RIVER

(D-River)

 

 

 

Músicos de la escena vizcaína se juntan para crear esta nueva banda llamada D-River. Entre ellos para nosotros es conocido el inquieto Jaulke (Quaoar, Driven, The Raveling). Iván a la batería, Willy a la guitarra y Adri como guitarra y voz completan la formación. Nos presentan sus primeros 5 temas recogidos en una demo en la que nos encontramos con una banda de mente libre. Esa es la mejor manera de dar rienda suelta a las sensaciones más sinceras. Me traen a la mente a las bandas de los 60, cuando aún no se encorsetaba la música en estilos. Simplemente hablamos de música que fluye, que lo mismo encuentras en sus partes más relajadas algo asequible como te puedes sorprender con las partes más desgarradas donde las guitarras cobran fuerzas y la voz se enciende  al máximo.

“Charcoal” nos abre la puerta a un mundo intimista, pero también intenso, inquietante en algunas partes y acogedor en otras. Ese es el desarrollo y la forma de componer de D-River. Misma tesitura lleva “Gaze”, mientras que “Soulshaker” se hace más rockera desde el principio. Bien es cierto que la tónica general de ir acrecentando la intensidad con el paso de los minutos evita cierto factor sorpresa en las estructuras de las canciones. La manera natural en la que fluyen los temas les lleva a esta forma de componer que tal vez debería dirigir en un futuro de una manera más intencionada para no caer en la monotonía. Algo que tampoco se les puede achacar de momento en estos cinco temas, puesto que cada corte ofrece algo distinto, aunque sí que haya un in crescendo general que puedes captar demasiado fácil y podría resultar peligroso repetir constantemente en un futuro.

Independientemente de eso no dejo de caer rendido ante la magia que emana de “Rain Falls”. Magnifica la voz de Adri, que lejos de emular a nadie es una vocalista muy personal. Si se me permite mencionar una influencia para ellos, esos serian Jefferson Airplane, con lo que hablamos de la llave maestra para hacer lo que quieras ante el infinito número de pertas que se pueden abrir. Fijaros en la forma de “Belly Up” y ya me diréis si no hay un parecido. Pero es que hablamos de la raíz de este estilo, una base que da libertad para crecer en el sentido que estos chicos se propongan o simplemente por donde las musas les vayan llevando. Ellas son las que funden esta química especial que alejan a la música de épocas y estilos para hacerla inabarcable en un espacio. Algo demasiado grande para eso y que solo lo que te haga sentir puede juzgar.

ANTONIO REFOYO (antonio@lamiradanegra.es)

INFORMACIÓN ADICIONAL:

www.d-river.banadcamp.com